Guantánamo (Redacción Solvisión)-. Con la puesta de Don Quijote en la sala García Lorca del GTH, el pasado fin de semana, finalizó la edición 63 del Cuballet 2010, en la que participaron cerca de 170 profesores, estudiantes y bailarines de Alemania, Brasil, Colombia, Finlandia, Inglaterra, Guyana Francesa, México, Puerto Rico, Uruguay, Paraguay, República Dominicana y Cuba.
Pero para llegar a estas funciones de clausura del Curso Práctico de la Escuela Cubana de Ballet, los días de julio estuvieron muy agitados en la casona colonial del siglo XIX que acoge el Centro Pro Danza (Avenida 51 y 118, Marianao), auspiciador de este evento, donde los participantes compartieron diariamente, las diferentes clases del curso y otras afines con la necesaria preparación técnico-artística de los bailarines, y de la puesta de Don Quijote. Destacados maitres y profesores, dirigidos por Laura Alonso, fueron los artesanos de tamaña empresa.
Pues, lo que observó el espectador en el GTH fue una titánica tarea: tres elencos diferentes cada día, y, sobre todo, congeniar en la escena las disímiles escuelas, diferentes grados de enseñanza y talentos llegados de estos países, junto con el elenco profesional de la Compañía del Centro Pro Danza. Ellos, en un esfuerzo enorme, hicieron realidad ese sueño de fin de curso, realizado en escasos 30 días.
La alegría juvenil campeó en estas entregas de mucho colorido y buen baile, más allá de algunos detalles a mejorar, que son lógicos sucedan, si se tiene en cuenta la celeridad del "aprendizaje" del clásico por gran parte del elenco, que además por primera vez se reúne para bailar un ballet en tres actos y con muchas complicaciones coreográficas.
Don Quijote, Kitri, Basilio, Camacho, Sancho Panza, los amigos y amigas¼ dejaron una grata estela en el auditorio. Con muchas ganas de bailar y disciplina, Don Quijote cruzó por el antiguo escenario. Gracias, Pro Danza, por este regalo del verano.













