
Pero, si se suman los abusos a los que están sometidos los cinco cubanos presos en Estados Unidos por luchar contra la mafia homicida radicada allí y aupada por el gobierno de la Casa Blanca, se advierte la materialización del pensamiento maquiavélico de escribir los elogios en hielo y las ofensas en pedernal.
Más aún, todo esto sucede hoy en los Estados Unidos que preside Barack Obama: en Arizona aprueban una Ley Antiinmigrantes, expertos denuncian desfalco de fondos destinados a la reconstrucción de Irak, país destrozado por una guerra que en nombre del “antiterrorismo” le impuso la mayor potencia del mundo, revelan enfermedades mentales entre soldados del Pentágono, asciende desempleo a niveles inimaginables… ¿qué moral tienen los yanquis para hablar de qué justicia?
Así mismo, luego de la dilación de la solicitud de hábeas corpus presentada por la defensa de Gerardo Hernández Nordelo, el de mayor condena entre los cinco antiterroristas cubanos encarcelados en EEUU, arrecian la arbitrariedad contra la integridad física y sicológica del reo, confinado una vez más al hueco desde el 21 de Julio.
Lo hacen en medio de la petición que desde abril Gerardo había extendido para ser examinado por los médicos, pero no fue hasta el 20 de julio que se le concedió una consulta.
A pesar de que se le diagnosticaron varios problemas para los cuales requiere tratamiento y la sospecha de que tuviera una bacteria que aqueja a varios reos, algunos reportados como graves, Gerardo fue llevado a una celda de castigo muy pequeña, y con solo un pequeño orificio en la pared por la que apenas entra un vaho muy caliente del desierto de California, donde las temperaturas sobrepasan los 35 grados Celsius. Tampoco se le realizó a Gerardo el examen de sangre orientado por el galeno para confirmar si padece esa afección.
El Presidente del parlamento cubano en su denuncia a los presentes vejámenes argumentó que se trata de una forma de tortura física y psicológica al referirse a las infrahumanas condiciones en las que se encuentra Gerardo, mientras otros prisioneros sometidos al hueco se encuentran en celdas más amplias y con aire acondicionado.
El actual gobierno de los Estados Unidos no tiene que esforzarse mucho más para demostrar su arrogancia y ensañamiento en el caso de los cubanos y todo lo que tiene que ver con Cuba.
Alarcón reiteró también su denuncia a EE.UU. por obstruir, una vez más, la comunicación del prisionero cubano con sus abogados para preparar un proceso de apelación.
Comentó además que oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) se encargaron de su castigo, luego de informarle que estaban investigando su correspondencia, lo cual evidencia que esa decisión depende del poder central de Washington, y no de las autoridades de la prisión de Victorville.
Tanta infamia no puede ser ignorada por los hombres y mujeres dignos del mundo. Mientras, los guantanameros continúan expresando su condena a la ignominia hasta derrumbar el pedestal de injusticia que erigen fascistas y xenofóbicos “humanos”.













