Guantánamo.- Cuando el 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes cubanos asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, se lanzaron a conquistar una República libre y donde la primera ley fuera “el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, como lo predicó el Héroe Nacional, José Martí.
Los minutos antes del asalto al Moncada
Es esa una de las razones que asisten a todos los que vivimos en el archipiélago del Caribe a celebrar esta fecha histórica como el Día de la Rebeldía Nacional, en que la recordación de aquella heroica gesta se convierte en un estandarte de lucha permanente por preservar la independencia y la identidad.
El Moncada constituyó el inicio de un diálogo con el pueblo cubano, con las clases sociales que van desde los obreros y campesinos hasta los estudiantes e intelectuales. Desde aquella fecha se trazaron las estrategias para cambiar el estado de cosas que imperaban en la República neocolonial.
Es por eso que la epopeya está viva en el sentimiento de gratitud de los cubanos, ya que ese acontecimiento cambió el rumbo de la historia que permitió luego el desembarco del Granma, la lucha en la Sierra Maestra hasta el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.
Ese triunfo significó la conquista de la soberanía nacional, la recuperación de las esperanzas de una sociedad mejor y más justa, la eliminación de los vicios capitalistas, el inicio de oportunidades de educación y salud gratuitas para todos los habitantes de la Mayor de las Antillas.
Fue a consecuencia de esa gesta inolvidable, fuente de inspiración para generaciones de cubanos, que la conciencia revolucionaria, la cultura política y económica de las masas alcanzan altos niveles, pese a la actual coyuntura internacional.
Es por ello que disfrutamos vivir en una nación libre e independiente, que escogió su propio destino y lo defiende al precio que sea necesario. Ello entraña un alto compromiso que debe materializarse en el esfuerzo y el trabajo cotidiano de cada ciudadano para continuar la obra colectiva.
A 57 años del asalto al Moncada crece la vocación internacionalista de la Revolución Cubana, como crecen los desafíos que debemos enfrentar y vencer, para materializar los propósitos de perfeccionar nuestra sociedad en beneficio de toda la población.
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