Cuando todo estaba listo para partir hacia el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, donde la Generación del Centenario se aprestaba a combatir al régimen ilegal y corrupto de Fulgencio Batista que había asumido la presidencia del país mediante un golpe de estado, el líder de aquellos jóvenes, Fidel Castro Ruz, los reúne en unos minutos marcados de máxima significación.
“Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o de ser vencidos, pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras este movimiento triunfará. Si vencen mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante.
“El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del centenario del Apóstol, como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de Libertad o Muerte!.
“Ya conocen ustedes el objetivo del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad, aun están a tiempo para decidirse.
“De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que están determinados a ir den un paso al frente. La consigna es no matar, si no por última necesidad”.
Diversos factores, algunos de ellos imprevisibles, conllevaron a que el destacamento revolucionario de vanguardia fallara en su intento de ocupar el cuartel Moncada de Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. El combate concluyó con 8 revolucionarios muertos y 8 heridos, mientras que por parte del Ejército de la tiranía hubo 19 muertos y numerosos heridos.
De inmediato el dictador Fulgencio Batista decretó el acuartelamiento de las fuerzas armadas en todo el país; fue declarado el estado de sitio en Santiago de Cuba y, en venganza, se ordenó el asesinato de 10 revolucionarios por cada soldado muerto en combate.
Comenzó la bestial represión que constituyó una de las páginas más sangrientas de la historia de Cuba, pero que también fue una muestra elocuente del heroísmo de la juventud cubana, que con el mismo guía, Fidel Castro, conquistó la independencia definitiva con las armas en las manos el 1 de enero de 1959.











