Para la doctora guantanamera, permanecer durante 2 años en brindando salud, se inscribe como una experiencia “envidiable” en el plano personal y profesional.
P: ¿Qué tipo de servicios prestaste en Bolivia?
E: “Mira, estuvimos prestando atención integral en un consultorio, en las mañanas nos dedicábamos a la labor de pesquisa de afecciones oftalmológicas en el terreno y las tardes, eran propiamente para el consultorio. Allí llevábamos todos los programas igual que aquí, el de Atención Materno Infantil, Afecciones Crónicas…; también realizábamos las guardias en el Hospital.”
P: En el caso de la pesquisa oftalmológica, ¿cómo procedías?
E: “Íbamos a su casas y los pacientes que detectábamos con afecciones y estaban de acuerdo para operarse lo llevábamos para el centro oftalmológico y rápidamente recibían el tratamiento quirúrgico, según la patología o si no, le planificábamos la cita. Quienes recibían estos servicios siempre refirieron sentirse muy satisfechos.”
P: ¿Qué es lo que más le impresionó en su paso por Bolivia?
E: “Hay muchas cosas que impresionan, por ejemplo las condiciones de vida de algunas personas que fueron nuestros pacientes; hay quienes dormían en el piso, los hábitos higiénicos eran escasos, no hierven el agua. Todavía se ven muchas diferencias sociales pero son personas muy trabajadoras, trabajan honradamente para garantizar cubrir las necesidades más apremiantes y los padres, a veces hasta comen poco pero sí se esfuerzan mucho para que sus hijos vayan a la escuela.”
P: ¿Fue muy difícil entonces cambiar hábitos de vida?
E: “Ese fue nuestro gran reto y creo que en alguna medida lo logramos. La población boliviana no está acostumbrada a que se preocupen por ella, me refiero a eso de que haya un médico que cuide por su salud, porque la Medicina siempre ha sido un negocio. Al principio no nos aceptaban, pero cuando se dieron cuenta que lo que hacíamos era de corazón, y sin costo alguno, nos buscaban.”
P: ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes?
E: ”Es curioso, las afecciones más frecuentes son del soma, es decir, las sacrolumbalgias, los dolores reumáticos, no sé si es por los esfuerzos físicos que realizan al trabajar; no es común el asma, la hipertensión ni la diabetes…
P: ¿Para usted qué fue lo más difícil en el cumplimiento de la misión?
E: “En el plano personal, la ausencia de la familia; uno siempre la necesita aunque se siente una recompensada en algún modo cuando ve los logros que se van alcanzando. Pero, hay momentos que uno extraña mucho su familia, momentos muy difíciles.”
“En el plano profesional, bueno, las guardias médicas en el Hospital Rubén Zelaya. Allí prestábamos servicios cubanos y bolivianos, siempre había una enfermera que era la que clasificaba, entonces, para llegar hasta los médicos le daban una ficha al paciente, pero antes debían abonar 5 bolivianos; si la persona no los tenía no se podía atender. Muchas veces se escapaban de la enfermera y entraban a vernos, a lo médicos cubanos, por supuesto los atendíamos aunque la enfermera se molestara con nosotros.”
“Los pacientes nos buscaban mucho, no querían atenderse con el médico boliviano sino con nosotros.”No, yo quiero con la doctorita”, decían, incluso los empleados y enfermeras del hospital querían que fuéramos nosotros los que atendiéramos a sus familiares.”
P: ¿Qué es lo que más te satisface una vez de regreso a Cuba?
E: “Haber cumplido la misión, que las tareas que nos encargaron las cumplimos sin problemas. Que cumplí con mi deber como cubana, como revolucionaria; ¡esa es la satisfacción más grande que queda!













