Cuenta con orgullo las 760 instalaciones entregadas al pueblo, sobre todo en el trienio 2007-2009 cuando el territorio dispuso de un capital financiero especial de alrededor de 20 millones de CUC, dedicados por el Estado Cubano a transformar Guantánamo desde todos los ángulos posibles.
La Vicepresidenta enumera instituciones culturales, comerciales, deportivas, de salud, viales; rescates arquitectónicos de impacto urbano; se entusiasma con el boulevard y la vida que insufla al centro de la ciudad, pero enciende su mirar, y la voz cambia cuando el tema toma los senderos del parque Elpidio Valdés.
Más que contar prefiere mostrar y siempre encuentra espacio entre las tareas gubernamentales para invitar a recorrer el lugar que hace 25 años abrió como parque infantil de diversiones, llenos de aparatos de tecnología japonesa que el tiempo y la explotación se encargaron de deteriorar.
“A principios de febrero del actual año, con recursos propios y la participación de todas las estructuras empresariales, comenzamos la recuperación del equipamiento del Elpidio Valdés, que ocupa hoy 211 hectáreas al noroeste de la ciudad, y que inicialmente sólo llegaban a 18, cuando Jorge Risquet Valdés lo inauguró el 25 de julio de 1985”, comenta con la prensa la también Doctora en Ciencias Pedagógicas
“La primera fase de la obra (50 instalaciones recreativas y de servicios) está virtualmente terminada tras seis meses de inversiones durante los cuales se superaron con voluntad, soluciones técnicas e imaginación el reto de las múltiples limitaciones materiales y financieras que imponen estos tiempos”.
Elpidio Valdés, María Silvia y Palmiche dan la bienvenida al visitante a la entrada de la instalación y lo invitan al recorrido por las primeras 192 hectáreas de bosques y áreas de servicios casi listas para recibir los alrededor de ocho mil visitantes por día que se calcula asimila el parque.
El perfecto estado de todos los equipos para divertimentos, los mismos que un día tuvieron el rótulo “made in Japan”, se contacta desde los primeros pasos por la instalación, comenzando por su ícono, la Torre Aérea, en torno a la cual “vuelan” aviones, como también giran en otros ingenios las sillas voladoras, los cazas, botes y se balancean los muñecos electrónicos.
La pista para miniautos, chapoteo infantil, varias áreas de juegos nacionales con cachumbambé, columpios, laberintos…; sala de multimedias y videojuegos, anfiteatro, Casa de Fiesta para la celebración de cumpleaños, y del Campesino, con comida típica de los campos cubanos y otros restaurantes, cafeterías y dulcerías son otras de las atracciones.
Un rejuvenecido trencito con todos sus atuendos: humo, campana, pito… recorre por dos kilómetros de vías un trayecto desde donde se aprecian la librería, acuario de peces tropicales, rodeo, campos de tiro, ludoteca, anfiteatro, canchas de volibol, baloncesto, futbolito y hasta las áreas para picnic y de río.
El verano avanza, pero en su decurso, la familia guantanamera dispondrán de esta joya para el esparcimiento y disfrute que en una segunda fase constructivo-inversionista promete el zoológico, jardín botánico y hasta un y cooking show, instalación donde los usuarios siguen el arte de cocineros y sus chefs en la preparación de los platos.




