Guantánamo.- El 7 de julio de 1955, el joven abogado Fidel Castro Ruz parte hacia México porque su vida corría aquí grave peligro, debido a que, una vez liberado del presidio de Isla de Pino, donde cumplía prisión por los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, continuaba con las actividades conspirativas para derrocar al Gobierno del tirano Fulgencio Batista.
El máximo dirigente del Movimiento 26 de Julio, marchó hacia el exilio con la firmeza de continuar con los preparativos de la lucha armada, único medio posible de alejar del poder a aquellos gobernantes corruptos, cuyas prioridades eran enriquecerse por cualquier medio y ser fieles representantes de los cuantiosos intereses norteamericanos en la Isla.
Una vez liberados los sobrevivientes de los ataques contra las fortalezas militares en la antigua provincia de Oriente, del mal llamado “Presidio Modelo”, Fidel declaró a la prensa su decisión de permanecer en Cuba y combatir frontalmente a la dictadura batistiana, y comenzó a publicar artículos denunciando los crímenes y atropellos de los sicarios del régimen.
De esta manera publicó trabajos en el periódico La Calle, en la revista Bohemia y otros medios radiales y televisivos, pero el régimen no podía soportar tal osadía y le impidió utilizar los medios de difusión masiva, al tiempo que mantenía una estrecha vigilancia sobre él, a la espera del momento oportuno para asesinarlo.
En los primeros días de julio, Fidel declara que ya estaba en los preparativos para marchar hacia el exilio: “Hasta el dinero del pasaporte he tenido que pedirlo prestado, porque no se va ningún millonario, sino un cubano que todo lo ha dado y lo dará por Cuba. Volveremos cuando podamos traerle a nuestro pueblo la libertad y el derecho a vivir decorosamente.
“Cerradas al pueblo todas las puertas para la lucha cívica, no queda más solución que la del 68 y 95. Hay que reparar el ultraje que significa este régimen para todos los que han caído por la dignidad de Cuba”, afirmó Fidel, quien casi un año y medio después vendría en el yate Granma al frente de 82 expedicionarios para combatir por la independencia de su Patria.













