
Para justificar lo injustificable, el mandatario yanqui alegó que debido a los compromisos que Cuba había asumido con los países socialistas, no podría cumplir con el abastecimiento al mercado norteamericano, de ahí la decisión adoptada. Esta medida representaba una pérdida de 87 millones de dólares y constituía un fortísimo golpe para la economía cubana.
La producción azucarera ese año fue de 5 952 900 toneladas y la cuota asignada a los Estados Unidos era de 3 119 655, o sea, que la Isla disponía de casi tres millones de toneladas para ofertar en el mercado internacional. Esta realidad demuestra que la agresiones se debían a que los norteamericanos no podían concebir que Cuba rompiera las ataduras que la ataban a la economía del imperio.
Detrás de toda esa maniobra, se encontraba el deseo de liquidar al Gobierno revolucionario, que además había tenido la osadía de promulgar la Ley de Reforma Agraria el 17 de mayo de 1959, para dar fin a la existencia de latifundios en la Isla, una de las promesas del Comandante Fidel Castro Ruz, enunciada durante su histórica autodefensa por los sucesos del ataque al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953
La misma noche del 6 de julio de 1960, Fidel anunciaba que el Consejo de Ministros había autorizado al Presidente de la República y al Primer Ministro a disponer conjuntamente, mediante resoluciones, cuando lo consideraran conveniente a la defensa del interés nacional, la nacionalización por vía de expropiación forzosa de los bienes o empresas norteamericanas.
Cuba demostraba nuevamente que no temía a las agresiones de la Casa Blanca, y que tal y como había intervenido las empresas norteamericanas que se negaron a refinar el petróleo soviético, hecho histórico ocurrido el 25de junio de ese propio año, continuaría expropiando centrales azucareros y empresas hasta liquidar la última inversión yanqui en suelo cubano.
En aquella ocasión, para que no existiera dudas sobre los propósitos de la Revolución ante las agresiones de todo tipo por parte del Gobierno de los Estados Unidos, el Comandante en Jefe expresó: “Nos quitarán las cuotas, ¡pero no nos podrán arrebatar la República!













