Guantánamo.- El combate naval ocurrido el 3 de julio de 1898, frente a la bahía de Santiago de Cuba, protagonizado entre buques de guerra norteamericanos y españoles, resultó victorioso para los primeros debido a la superioridad tecnológica y a la ventajosa posición ocupada por los marines yanquis.
Este histórico encuentro tuvo un saldo trágico de 350 muertos, 160 heridos graves y 1 720 prisioneros por la parte española, mientras que los estadounidenses sólo tuvieron que lamentar una sola baja mortal, y fue decisivo para que los Reyes de España decidieran la rendición en la guerra hispano-cubano-norteamericana.
Aquel día, en horas de la mañana, la escuadra española al mando del contralmirante Pascual Cervera, fue obligada a salir de la bahía santiaguera, por orden del gobernador y capitán general de Cuba, Ramón Blanco, para enfrentar a la escuadra yanqui, muy superior en número, alcance y calibre de su artillería, en blindaje, y que en esos momentos ocupaba una posición muy ventajosa.
El contralmirante Cervera, consciente de que aquella salida resultaría desastrosa para su escuadra, había propuesto sabiamente emplear a sus marinos y el armamento de los buques en la defensa terrestre de la ciudad de Santiago de Cuba, atacada desde días antes por tropas norteamericanas con el apoyo del Ejército Libertador de Cuba, pero sus propuestas no fueron aceptadas.
Los norteamericanos contaban con cuatro acorazados, un crucero acorazado y dos yates artillados, situados en forma de semicírculos a unas pocas millas del Morro. De esta forma podrían hacer un fuego nutrido contra los buques españoles, que debían salir en columna e irse enfrentando uno a uno, con todos los barcos de guerra enemigos.
De esta manera los yanquis obtuvieron una fácil victoria al hundir todos los navíos españoles. Sobre estos hechos, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: “Creo que una de las páginas más heroicas de la historia de España la escribió la escuadra de Cervera, y la más grande victoria moral”.




