
Los ministros de Panamá, Guatemala, El Salvador y Costa Rica, en representación del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), llegan con una postura tendiente a olvidar el pasado y empezar de cero con el gobierno hondureño, encabezado por Porfirio Lobo.
Pero Venezuela asume el golpe como una asignatura pendiente en las relaciones con Tegucigalpa, pues considera que Lobo sólo vino a lavar la mala imagen del régimen de facto y mantiene violaciones elementales de los derechos constitucionales.
Posturas más o menos similares defienden los restantes países integrados a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), compuesta además por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Dominica, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda.
La víspera, el jefe de la diplomacia panameña, Juan Carlos Varela, señaló que aprovecharían la reunión convocada por Maduro para solicitar se consideren gestiones ante los países del ALBA a fin de lograr el reconocimiento del gobierno hondureño.
Honduras fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, está fuera de la SICA de manera formal, y para regresar a este último organismo necesita una declaración conjunta de los estados miembros, entre ellos Nicaragua.
De acuerdo con su canciller René Castro, Costa Rica también abogará por la mediación de Caracas ante los demás miembros del ALBA para suavizar la postura con Tegucigalpa en los distintos grupos de concertación.
Además, los convocados buscarán puntos de coincidencia en temas como el cambio climático, con especial énfasis en los pasos para enfrentar el incremento de la intensidad y frecuencia de los huracanes en el área del Caribe.













