
Si bien los cubanos lograron levantar el primer partido ante Alemania y ganarlo en cinco sets, y luego rematar con 3-1, lo cierto es que los conocidos problemas con la defensa del campo y el recibo, así como el bajo rendimiento de algunos atletas propiciaron cierta inestabilidad ante los alemanes.
No obstante, lo importante era alcanzar las dos victorias, para mantenerse de punteros en la llave D, pero ahora asediados por los polacos, sus próximos rivales y único equipo que ha vencido a los antillanos este año, en el segundo encuentro disputado en la Ciudad Deportiva, de La Habana.
Precisamente entre el 2 y el 3 de julio, en la ciudad polaca de Lodz, será el ahora o nunca para ambas selecciones, pues si bien los cubanos acumulan 18 puntos, los europeos tienen 15, de ahí que es imprescindible ganar al menos un juego para asegurar el pase a la final.
Entre lo más llamativo para los cubanos durante sus enfrentamientos ante Alemania está el despertar del joven Wilfredo León, quien logró protagonismo en ambas victorias, sobre todo en la primera, ya que en el quinto set logró, con dos poderosos servicios, poner delante al equipo cubano.
Sin embargo, es necesario que tanto León, como el capitán Roberlandy Simón, y los atacadores auxiliares Yoandy Leal y Rolando Cepeda, estabilicen su juego.
Ellos son piezas claves para alcanzar el ansiado boleto a la final, porque tienen el peso fundamental en la ofensiva, y de ahí en las aspiraciones cubanas de mejorar el cuarto lugar de la pasada versión.













