La afirmación está sustentada en la cosecha de medallas en esta versión, (apenas dos de oro, tres de plata y dos de bronce) en una lid con la asistencia de 88 pugilistas, de 11 naciones, sin la participación de peleadores de Estados Unidos.
Sin lugar a las dudas es uno de los resultados más pobres de los últimos años de los boxeadores cubanos en un evento de esta naturaleza, máxime cuando se llevó a un equipo completo y la gran mayoría de los mejores peladores en cada una de las divisiones.
Más allá de decisiones injustas de los árbitros, según reseñan algunos medios de prensa, la realidad es que luego de los Juegos Olímpicos de Beijing, el boxeo cubano se encuentra en un bache, en cuanto a resultados de primer nivel se refiere.
Es cierto que el reciente torneo internacional Giraldo Córdova Cardín In Memorian, desarrollado en el mes de abril, en la oriental provincia de Guantánamo, no reunió calidad para medir las fuerzas de los pugilistas de la mayor de las Antillas.
De ahí que la falta de roce internacional, con boxeadores rankeados, afecta el rendimiento de los cubanos, pero amén de esa realidad otros factores pueden estar influyendo, lo cual debe analizarse de inmediato por los técnicos especializados.
La muestra más elocuente está en los resultados del Panamericano desarrollado en Quito. Solamente el flamante campeón mundial de los 64 Kg., Roniel Iglesias, y Yasniel Toledo pudieron conquistar la medalla de oro, mientras que otros favoritos como Erislandy Savón, Emilio Correa, Carlos Banteur, no pudieron esta vez.
Precisamente el evento debe ser un medidor para estar alertas, y adoptar las medidas pertinentes para que la escuela cubana de boxeo vuelva a navegar con seguridad por el pugilismo amateur, y conseguir títulos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.











