
Desde el año 1994 cada 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Esta fecha marca la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación como mecanismo para concientizar a los diferentes estados miembros de esta organización acerca de la necesidad de proteger este preciado recurso natural. La efeméride constituye pretexto para recordar al mundo el valor de la biodiversidad de los suelos, el trabajo de los agricultores para incentivarla y el vital papel dentro de la vida social y económica del planeta que juegan.
El lema para el 2010 es “Mejorar los suelos en un lugar mejora la vida en todas partes”. La frase nos llama a preocuparnos y ocuparnos por la salud de los suelos y dirigirla hacia donde realmente debería apuntar: garantizar la supervivencia de la humanidad sin que ello comprometa el buen estado del planeta.
La Desertificación es un proceso mediante el que las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas se degradan como resultado de factores como las variaciones climáticas y las actividades humanas. Este fenómeno afecta a más de 110 países y provoca que cada año se pierdan más de 6 millones de tierras productivas.
Cuba no escapa de las afectaciones de este mal. La zona oriental del país y en específico la franja costera sur de la provincia de Guantánamo, presenta una situación delicada en este tema. La provincia más oriental ha creado todo un mecanismo para luchar contra la desertificación y mitigar sus efectos en esta zona.
El desarrollo de estudios para detectar la salinidad de los suelos, el incremento de la superficie boscosa, la construcción de embalses inversiones hidráulicas y el fomento de la educación ambiental en la población, son solo algunas muestras del paquete de proyectos tecnológicos que se aplican en el alto oriente cubano para mejorar la calidad de las zonas afectadas.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la desertificación amenaza a la cuarta parte de las tierras del planeta, así como a 250 millones de personas y el sustento de más de 1,000 millones de habitantes de 100 países a causa de la disminución de la productividad agrícola y ganadera.
Sin embargo muchos países del mundo no parecen interesarse por el peligro potencial que supone para el ser humano la pérdida de la calidad de los suelos. Muchos de los problemas que aquejan al medio ambiente tienen una salida fácil y viable para todos, pero la falta de voluntad y comprometimiento de algunos estados del mundo interfieren en su solución.
La cita de Copenhague fue una muestra fehaciente de hasta qué punto puede llegar la inconciencia de los gobiernos en su afán de ambición y expansionismo. Es hora de que dejemos de pensar en nosotros mismos, el planeta Tierra es nuestro hogar, corresponde al ser humano mantenerlo a salvo; sólo así garantizaremos el mundo mejor que tanto necesitamos.











