Su figura resume la consolidación de la ilustración cubana; en él sobresale su sabiduría, donde se vinculan ideología y política, bajo la dirección de un vasto conocimiento filosófico que defendía como fundamento el conocimiento empirio-racionalista.
El 22 de junio de 1862 dejaba de existir uno de los más importantes intelectuales cubanos de la primera mitad del siglo XIX. Ferviente seguidor de su maestro, Félix Varela, sobresalió por la fidelidad a la metodología y doctrinas inculcadas por éste; por la lucha incansable contra la trata de esclavos y las reformas que introdujo en la enseñanza sobre la base del método explicativo de instrucción.
En la década del 30 de la citada centuria, dirige sus esfuerzos en dos direcciones principales: la política y la filosófico-moral. En la primera, destaca el inicio de todo un movimiento político alrededor de la figura de José Antonio Saco, identificado como el más preparado entre todos los patriotas reformistas de la época; en la segunda, se reconocen sus aportes teóricos sobre la vinculación del pensamiento filosófico electivo cubano con el sistema educacional.
Luz y Caballero trasciende hasta nuestros días como un incansable luchador contra el despotismo colonial, el que enfrentó de manera académica y serena, pero intrépida. Devino promotor de la conservación de los mejores valores morales, por lo que trabajó tenazmente para lograr una patria pródiga en virtudes. Fue, sin dudas, un líder cívico que buscó, más que gobierno propio, conciencia propia.
Pedagogo por excelencia resaltó la importancia del conocimiento y la comunicación como únicas herramientas para la búsqueda de la verdad científica con un alto sentimiento de patriotismo. La persuasión constituyó uno de los elementos significativos que utilizó para despertar el espíritu emancipador en la juventud, esencia de su extraordinaria labor.
A 148 años de su desaparición física, José de la Luz y Caballero, permanece en el más alto de los peldaños de la intelectualidad cubana. Sus ideales perduran como ejemplo para los nuevos educadores, su prolífera obra es motivo de estudio de avezados investigadores y se inserta en la historia de la nación como un referente obligado para las presentes y futuras generaciones.




