
La decisión gubernamental no sorprendió a ese colectivo guantanamero, ni a los pobladores de Consejo Popular Sur- Isleta, quienes disfrutaron también la declaración de DOS MIL DIEZ como año de la biodiversidad, por parte de la Organización de Naciones Unidas.
Hace algún tiempo, al frente de su gente Irania Martínez García, convencida del daño que hemos hecho los seres humanos al planeta, decidió convertir un vertedero que hacía insalubre a la Comunidad de Isleta, al Sur de la ciudad, en un auténtico jardín productivo y así defender la vida.
Cuentan que la gente que pasaba por ahí miraba de reojo, pues suponía que eran dementes los que laboraban en el vertedero, donde se crearon nuevos empleos para la comunidad y poco a poco se fueron incorporando, mujeres, jóvenes… En la medida que más se saneaba el lugar más seguidor conquistaba, de adentro y de afuera.
Aquí sobra más voluntad que recursos, lo que hace meritorio el esfuerzo, en momentos en que los más ricos nada acordaron que valiera la pena recientemente en la Cumbre Mundial sobre el Medio Ambiente de Copenhague.
En el empeño de sanear el ambiente y sacar frutos a la tierra, los de ese centro laboral guantanamero acumularon numerosos lauros que le valieron para obtener en 2007, entre unas 7000 instituciones ambientalistas propuestas de todo el mundo, el Premio “Héroes” de la cadena norteamericana CNN.
En esa, como en otras tantas ocasiones le ha sucedido a los cubanos, el Gobierno estaunidense no permitió a Irania ir a recibirlo, pero un amigo solidario lo recogió en su nombre.
Es un guantanamero de pura cepa que vive en Florida, de profesión Médico Veterinario, que admiró a los héroes anónimos del medio ambiente que son los trabajadores del CEPRÚ, desde que conoció la labor que acometen.
Alberto Jones, se desempeña como Vice Presidente del Grupo de Solidaridad de San Agustín con Cuba, promotor de la propuesta de Irania al Premio y quienes hicieron posible la presencia amiga en la premiación. Es un negro algo entrado en años, bastante espigado y altamente sensible, con locuaz verbo…
Alberto reconoció que Guantánamo se dio a conocer al mundo por dos cuestiones: una mala: la ilegalmente usurpada Base Naval yanqui de Caimanera, utilizada como cárcel por el actual gobierno de la Casa Blanca, y una más que buena: el centro procesador de residuos, al que hay que venir para ver cuánto se puede hacer para preservar la naturaleza y salvar la vida en el planeta.
Es cierto que sus trabajadores laboran en difíciles condiciones para transformar “lo sucio en oro”, frase de una melodía inolvidable de Silvio Rodríguez, pero los resultados pueden más que las dificultades. Un basurero ayer, es hoy todo un jardín productivo que llama, incluso a excursionistas, a visitarlo con frecuencia, por el frescor del aire que aquí se respira, y por el cariño y sentido de pertenencia con que su colectivo los recibe.
Estas entre otras razones, ratificaron al CEPRÚ como sede del Acto por el Día Mundial del Medio Ambiente en la provincia, en el que los participantes coincidieron ante autoridades políticas, de Gobierno y el CITMA, y otras presentes en la cita, en que respetar la vida es igual a asegurar el futuro.
Con lo que sucede en el mundo al respecto, no basta un solo día, pues en cada jornada diaria exponemos la salud del mundo, emanando a la atmósfera millones de toneladas de gases contaminantes y de efecto invernadero, se vierten al mar otra igual medida de petróleo, se desertifican los bosques, se derrocha el agua potable y otros recursos naturales reciclables, en fin…en cada segundo arrancamos un pedacito a la vida.
Y a todos nos concierne en nuestro sitio, porque como dijo Irania en una intervención durante el propio acto: cuando el último árbol sea talado, el último río contaminado y el último pez envenenado, entonces el hombre sabrá que no se alimenta de dinero. Los del CEPRÚ convidan con el ejemplo a imitarlos.











