
Desde el inicio de la contienda se incorporó a la guerra anticolonialista de 1868, descolló como valiente soldado, jefe mambí, y brilló como verdadero estratega en la táctica militar.
Junto a Máximo Gómez, dominicano que ofrendó su vida a la causa de los cubanos, protagonizó la invasión de Oriente a Occidente, apreciado por muchos como el más trascendental evento de la historia militar cubana.
El más intrépido de la ralea Maceo Grajales, pasó a la posteridad como el Titán de Bronce y su actitud se correspondió con su sobrenombre en la viril Protesta de Baraguá, hecho en el cual, junto a sus seguidores, rechazó el Pacto del Zanjón, mediante el cual la colonia española proponía una paz sin independencia a los cubanos.
De espíritu antiimperialista expresó, ante intenciones de las agotadas tropas mambisas de anexarse a los Estados Unidos, que era preferible continuar en la manigua antes de contraer deudas de gratitud con un enemigo tan poderoso.
Maceo intervino directamente, con el machete en la mano, en más de 600 combates en los que recibió más de una veintena de heridas, incluyendo la que le costó la vida, el 7 de Diciembre de 1896.
Las huellas del Che también están en Guantánamo. El colectivo de trabajadores de la Fábrica de Herramientas de mano de la capital provincial, por ejemplo las guardan con celos.
En lejanas tierras, también el 14 de junio, pero de 1928, en Rosario, Argentina, nació Ernesto Guevara de la Serna, modelo de revolucionario cuyas ideas y acción materializan jóvenes y movimientos sociales de todo el mundo hasta nuestros días.
Ejemplar humanista, médico de profesión, el Che, sobrenombre con el cual pasó a la historia, quien poseía una intensa e implacable formación política, muy pronto abrazó la revolución como único camino para desafiar al imperialismo.
Se integró en México al Movimiento 26 de Julio conducido por el joven Fidel Castro, líder histórico de la revolución cubana, triunfante el primero de Enero de 1959.
El Ché brilló como guerrillero y por sus cualidades para el mando mereció el primer ascenso a Comandante otorgado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien en 1957 le asigna la jefatura de una columna rebelde.
El asma, enfermedad que le castigaba permanentemente no le impidió cumplir numerosas misiones militares en la Sierra Maestra, incluyendo la transmisión de lo que acontecía en las montañas a través de Radio Rebelde.
Como Maceo y Gómez, reeditó la invasión de oriente a occidente, mediante la cual, en una de sus decisivas batallas, la de Santa Clara, dio el puntillazo para fin de la dictadura de Batista, y el triunfo revolucionario.
Instituida la Revolución, ocupó trascendentes responsabilidades en el Partido Comunista de Cuba y el Gobierno a los que renuncia después, al partir a su misión liberadora internacionalista cuando otros pueblos del mundo reclamaron el concurso de sus modestos esfuerzos, tal como expresó en su carta de despedida a Fidel.
El Congo y Bolivia, conocieron del espíritu solidario del Guerrillero Heroico hasta que asesinos pusieron fin a su vida en la Quebrada del Yuro, pretendiendo con ello frenar el movimiento revolucionario que se gestaba, desconociendo que con su muerte lo santificaban y hacían sus ideas más imperecederas.
En épocas distintas Maceo y Che lucharon por los mismos ideales de justicia, humanismo, solidaridad, independentismo y antiimperialismo, y hoy permanecen como almas gemelas en la misma contienda, enseñándoles el camino a las generaciones a las cuales legaron sus ejemplos.













