Guantánamo.-
Cuadros como Guantánamo Urbano, Palacio Salcines, Estudio Caimanera y Bahía de Guantánamo, revelan al público la innegable cubanía de Boti y, sobre todo, su fuerte apego a las tradiciones del entorno donde vivió y desarrolló sus creaciones, y que él llamó en los versos "natal aldea".
En ese sentido, Boti destaca los paisajes sobre Guantánamo y Baracoa, ciudades a las que recreó con insistencia en su poesía y que también llevó a la plástica en varias de sus acuarelas y dibujos.
La exposición también incluye retratos, a tinta y crayón, con los que Boti rinde homenaje a poetas como Julian del Casal y José Manuel Poveda. Asimismo, resalta la pintura Casa de Martí, una prueba
fehaciente de la admiración de Boti hacia el Héroe Nacional, a quien estudió apasionadamente desde su juventud.
Según Regino Rodiriguez Boti, nieto y albacea de la obra del poeta gueantamero, éste dejó al morir, en 1958, más de un centenar de pinturas y acuarelas, además de 21 libros publicados, y un
considerable grupo de cuadernos inéditos.











