Durante cuatro días, los pequeños pudieron acceder a las casi cien películas infantiles proyectadas en las salas cinematográficas de las capitales municipales y en los videoclubes pertenecientes a zonas rurales de difícil acceso.
Una selección de cortos producidos por prestigiosos estudios de animación en el mundo, pusieron punto final a esta atractiva fiesta del celuloide, instituida con el objetivo de incentivar en las nuevas generaciones el amor por el llamado "Séptimo Arte".
Miles de infantes en Guantánamo, algunos integrados a círculos de interés de la especialidad, incrementaron sus nociones sobre el cine a través de talleres, conversatorios y el tradicional evento teórico “El Universo Audiovisual del Niño Cubano”, dirigido a los especialistas que hoy imparten sus experiencias en la citada manifestación artística.
Diversos espectáculos culturales, venta de libros, y concursos de artes plásticas, literatura y de disfraces, también animaron la celebración del festival, el cual concluyó precisamente el primero de junio, Día Mundial de la Infancia.











