
Temporada ciclónica 2010
A diferencia de otros fenómenos meteorológicos devastadores, los ciclones tropicales o huracanes tienen la “ventaja” de que pueden ser detectados desde su formación, evolución y determinar su trayectoria, por lo que es posible adoptar medidas para minimizar las pérdidas.
En este aspecto nuestro país tiene vasta experiencia y resultados en la prevención para salvaguardar las vidas humanas en primer lugar, con la Defensa Civil al frente, lo cual ha sido reconocido por diferentes instituciones internacionales.
Independientemente de que el pasado año ningún organismo tropical afectó a la mayor de las Antillas, sí recordamos con tristeza el paso devastador de tres huracanes en el 2008, entre ellos Ike, que causaron en su conjunto pérdidas estimadas en los 10 mil millones de dólares.
De ahí que la palabra de orden, desde estos momentos, es prevenir y para ello es preciso cumplir con todo lo relacionado a las medidas a ejecutar con anterioridad a la formación de los ciclones tropicales, que van desde la poda de árboles hasta desobstruir alcantarillas y tragantes.
La alarma está dada por las previsiones de los especialistas: hasta 23 tormentas con nombre, 14 huracanes y siete ciclones de gran categoría están previstos durante la temporada ciclónica que comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre.
Según varias fuentes periodísticas la temporada de huracanes del Atlántico más activa, hasta el momento, fue la del 2005 con 28 tormentas, entre las cuales hubo 15 huracanes, de ellos siete considerados grandes (mayores de categoría 4), entre ellos el devastador Katrina.
Dadas las condiciones meteorológicas de elevadas temperaturas del agua en el océano Atlántico y los altos niveles de humedad se “pronostican” huracanes para la temporada ciclónica del 2010. Por eso nos queda una alternativa: estar alertas y preparados.











