Guantánamo.- Es imposible aceptar que por la falta de un metro cúbico de majagua, una madera semidura que abunda en los bosques de la provincia oriental cubana de Guantánamo, la Empresa de Muebles Imperio el pasado año no cumpliera las ventas de 80 sillones salomónicos comprometidas a una entidad exportadora cubana.
“Concluyendo mayo de 2010 es que el Grupo Empresarial de Agricultura de Montaña, de la provincia, nos informó de la asignación de tres metros cúbicos en Maisí”, afirma Enrique Delgado Cantillo, el director general de Muebles Imperio.
Los sillones salomónicos son un surtido emblemático de la industria guantanamera y el principal renglón destinado el mercado foráneo.
“Cuando tengamos esa majagua en fábrica es que podremos terminar una parte de los 200 que tenemos contratados para la exportación en 2010”, señala Ricardo Martínez Rivero, director de la Unidad Empresarial de Base Fábrica No. 103.
Este es ejemplo ilustra el eterno y mayor problema que afronta la entidad desde su creación hace más de dos décadas: la insuficiencia de madera, fundamentalmente la de producción nacional.
La Empresa de Muebles Imperio produce para el turismo, las Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD), las obras del Programa de Desarrollo Local en la provincia y para diversos organismos. También confeccionan cunas destinadas a las zonas rurales enmarcadas en el llamado Plan Turquino y asumen algunos encargos para la exportación.
Dispone de la tecnología necesaria instalada y cuentan con un colectivo experimentado, capaz de procesar en sus dos fábricas hasta 20 metros cúbicos de madera cada día.
La falta de suficiente materia prima limitó los resultados productivos de la empresa en 2009, cuando alcanzaron cuatro millones de pesos en producción. Incluso en octubre habían cumplido sus compromisos con el turismo.
Hasta ese momento, la justificación del problema era que Muebles Imperio no estaba en el balance nacional del Ministerio de Economía y Planificación para el suministro de madera aserrada.
Pero el asunto se resolvió por las gestiones realizadas por las autoridades de la provincia ante el MEP, considerando el buen potencial para la captación de divisas y la sustitución de importaciones que tiene la entidad.
Ahora el asunto es que las empresas forestales del territorio no satisfacen la demanda de madera que requiere Muebles Imperio.
Según alegan especialistas del Grupo Empresarial de Agricultura de Montaña, la provincia tiene dificultades con la baja disposición técnica de los vetustos equipos destinados a la extracción de la madera cortada en los bosques de los municipios de Guantánamo, Baracoa, Imías y Maisí.
“De los mil metros cúbicos que requerimos, sólo nos pueden entregar 600, por lo que el resto tiene que ser materia prima importada”, explica Enrique.
“Aún con los contratos establecidos, las empresas forestales infringieron sus entregas en los cuatro primeros meses del año, a tal punto que en abril apenas recibimos ocho de los 73 metros cúbicos previstos”, abunda.
Por tal razón, la empresa incumple sus producciones destinadas a sustituir importaciones, a pesar de disponer desde diciembre los pegamentos, pinturas y tejidos
Son los casos de los muebles destinados al expendio en las TRD y los cabos de herramientas de mano, que en conjunto suman valores por 620 mil pesos cubanos convertibles.
Si bien en los últimos tres años, el empleo mayoritario de la madera importada ha hecho posible satisfacer los planes de producción, su precio actual se levanta como un obstáculo para la comercialización.
“Es que cuesta casi el doble que la de origen nacional y en la misma medida estamos obligados a elevar el precio de venta a las tiendas”, revela el director general de Muebles Imperio.
“Imagínese si las 15 mil sillas comprometidas les subimos el valor de 25 a 50 CuC cada una, no sería atractivo para las TRD”, agrega.
Aún así, Muebles Imperio hasta la fecha produjo cerca de mil 500 cunas usando pino blanco de importación, más caro que el producido en Guantánamo. El plan del año es de 5 mil 900 unidades destinadas al Plan Turquino, donde se vende a un precio módico en moneda nacional.
Asegura Enrique Delgado Cantillo que ante la situación creada llegaron a pensar en demandar a las entidades forestales en la Sala de lo Económico del Tribunal provincial, por daños y perjuicios.
Por suerte, hay una mejoría en los suministros de mayo, que ascendieron a 123 metros cúbicos, aunque no en la variedad deseada y la persistencia de problemas de calidad.
“Aún cuando la pagamos en divisas, nos la entregan con problemas en el vitolaje, la humedad por encima de lo permisible y con rajaduras”, asevera Ricardo, el director de la UEB Fábrica No. 103.
“Eso provoca que prácticamente botemos más del 30 por ciento en desechos, pero hay que utilizarla para poder captar divisas y sustituir importaciones”, apunta.
La cuestión es que, excepto la moderna instalación ubicada en Cayo Güín, Baracoa, los aserríos donde elaboran madera para Muebles Imperio son de tecnología obsoleta, llevando a cuestas el desgaste de más de 60 años de existencia, lo que provoca el corte de los tablones de una manera irregular, áspera y en muchas ocasiones fuera de las medidas necesitadas.
Es un asunto que el Ministerio de la Agricultura deberá resolver tomando en cuenta que Guantánamo es la segunda provincia del país en recursos forestales y primera en disponibilidad de madera dura y preciosa.
Renombrados y lujosos hoteles cubanos, exhiben desde hace años el sello de la industria guantanamera, entre ellos el Sol Palmeras, el primero operado en el país mediante una asociación con una empresa extranjera.
Este año Muebles Imperio tiene un plan de producción en valores ascendente a cinco millones de pesos y contratos para amueblar hoteles de la Cadena Islazul en Santiago de Cuba, Holguín y Granma, además de los mencionados programas para sustituir importaciones.
La clave para el éxito es tener suficiente madera.













