Son hasta 18 las tormentas tropicales estimadas por vaticinios científicamente sustentados en la actual disipación en el Océano Pacífico del fenómeno El Niño Oscilación del Sur (ENOS), fenómeno de natural interacción entre el mencionado océano y la atmósfera, durante la cual aumenta la temperatura superficial del mar.
Cuando ENOS se “enfría” y muestra debilitamiento “pacífico”, favorece la formación de organismos ciclónicos en el vecino Atlántico, donde por el contrario las aguas elevan la temperatura, aumentan los niveles de humedad y aparecen condiciones para la estructuración de esos fenómenos terribles por la fuerza del sus vientos y aguas.
La agencia Prensa Latina en uno de sus despachos mencionaba la posibilidad de 18 meteoros entre el primero de junio y el 30 de noviembre, marco de la temporada, en tanto la española EFE citando meteorólogos de AccuWeather, de Pennsylvania, auguran 15 tormentas, cinco ciclones y dos o tres huracanes clase extra: categoría cinco, límite máximo en la escala Saffir-Simpson.
Precisiones al margen, para los cubanos llegó “la hora de los huracanes”, el momento de asumir los planes de enfrentamiento y mitigación que tanto resultados históricamente han tenido en materia de protección a la vida humana y los recursos materiales.
El sistema cubano estructura cuatro fases de enfrentamiento orientadas por la Defensa Civil en permanente coordinación con el servicio meteorológico: Informativa, cuando el meteoro evoluciona y define trayectoria; Alerta, se crean condiciones para el paso del huracán con limpieza ambiental, desobstrucción de redes hidráulicas, poda de árboles, evacuación de personas y animales a lugares seguros…
Alarma ciclónica es la tercera fase y precisa atención radial y televisiva a los sucesivos partes de las autoridades durante el tránsito del meteoro, asegurar objetos que puedan caer o volar peligrosamente, así como puertas y ventanas, y almacenar agua potable. Le sigue la Recuperativa, durante la cual se reducen los daños ocasionados por el fenómeno atmosférico.
Los ciclones, de acuerdo con la práctica bautismal iniciada en los años mil 800 y que en 1979 incorporó nombres masculinos y femeninos, tras Alex, en orden alfabético, seguirán Bonnie, Colin, Danielle, Earl, Fiona, Gastón, Hermine, Igor, Julia, Karl, Lisa, Matthew, Nicole, Otto, Paula, Richard, Shary, Tomas, Virgine y Walter.
Esta vez se repite la lista de la temporada ciclónica 2004 pero varían algunos nombres: Gastón que reemplaza a Georges, y Matthew a Match, cambios que se practican para no renombrar organismos que a su paso dejaron tragedias nacionales, como en Cuba los tristemente célebres Ike, Gustav y Paloma en el 2008.













