Guantánamo.- Cuando este 29 de Mayo los trabajadores guantanameros conmemoren el Aniversario 98 del natalicio de Lázaro Peña, tendrán muchas más razones para afianzarlo como el capitán de un buque gigante que avanza en los mares turbulentos del mundo con un certero rumbo: el del futuro.
Desde el triunfo de la Revolución Cubana, en Enero de 1959, la clase obrera se definió como su principal aliada, y su unitaria central como un férreo núcleo de unidad en torno al Partido Comunista. Tal decisión estuvo sustentada por la dignidad que alcanzaron los trabajadores en una sociedad, donde lo fundamental es el ser humano y la cual pone en sus manos la propiedad de los medios fundamentales de producción.
Entre las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado, resultó indiscutible el significativo rol de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, CNOC, antecedente de la constitución el 28 de enero de 1947, de la Confederación de Trabajadores de Cuba, devenida posteriormente Central de trabajadores de Cuba, liderada por el Lázaro Peña.
En aquellos tiempos no faltaron los intentos por dividir a los trabajadores; los guantanameros recuerdan las demagógicas acciones de Eusebio Mujal y otros cabecillas, serviles a los gobiernos títeres prerrevolucionarios, interesados en sacar provecho de todo cuanto podía aportar la fuerza de la mayoría oprimida hasta entonces.
El humilde obrero tabacalero, que no escatimó esfuerzos para superarse tras desempeñarse en varios duros oficios, se transformó, con su ejemplo, en pilar para el desarrollo del movimiento sindical en el país. No es coincidencia que el día escogido para la fundación de la Central de Trabajadores de Cuba fuera el mismo del natalicio del Héroe Nacional cubano José Martí, quien aseguró: “La vida debe ser diaria, movible, útil; el primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo”, y eso sin dudas resultó Lázaro Peña.
El mejor homenaje al encomiable líder tiene que ser, como dijera el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, dedicarse cada cual, con modestia y sin fanfarreas, al cumplimiento diario del deber.
En momentos en que el mundo se debate en una crisis económica, financiera y comercial inigualable en los últimos treinta años, los trabajadores cubanos, guiados por el ejemplo de Lázaro Peña, el capitán de la clase obrera, y sus más fieles seguidores, avanzan proa al futuro.
Conocedores de las consecuencias que sufren otros trabajadores del planeta, a la vez que hacen llegar su solidaridad a los desposeídos, ratifican su espíritu de defender las conquistas que las generaciones precedentes les legaron.













