Guantánamo.- Por las riberas arenosas de las playas de Baracoa, “circundadas de ríos y montes milenarios”, entraron a la isla a y a la posteridad, insignes patriotas de nuestras luchas independentistas.
Duaba fue la primera en la alborada de abril de 1895, en recibir a los Maceo y a Flor Crombet.
Días después, Playita de Cajobabo acoge a José Martí y a Gómez. Vienen también Paquito Borrero, Ángel Guerra, César Salas y Marcos del Rosario.
Con ellos la proeza del Nordstrand y la del capitán H. Lowe, un paradigma de la solidaridad en la historia, y una deuda de gratitud que Cuba no olvidará.
El 19 de agosto de 1895, a bordo del vapor León, el coronel Francisco Sánchez Hechavarría arriba a otra playa prócer: Nibujón.
Apunta un historiador que ese mismo año, el 27 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del Padre de la Patria, y José López, desembarcan por “las playas de Caleta, término de Jauco”.
Puerto de Maraví. Junto a los últimos arenales de Maguana sigue entrando en la historia Calixto García Iñiguez. Fecha: 24 de marzo de 1896.
Subraya con mucha justeza el historiador Alejandro Hartmann, que puede haber dos Baracoa: la de antes del 10 de octubre de 1976, nueva división político-admimistrativa, y la que surge después de ella.
La primera era región, la segunda municipio. A aquella pertenecían Playita, Jauco, Caleta (ahora en la jurisdicción de Imías y Maisí).
De la actual siguen siendo patrimonio Duaba, Nibujón, Maguana, Maraví.
Una y otra integran, indisolublemente, episodios, hitos, de la historia del Alto Oriente Cubano.











