
Quizás sorprenda a muchos que el genocida asedio y sus absurdas prohibiciones se muestra detrás de la tragedia ambiental que constituye el descontrolado derrame de petróleo en el Golfo de México, causado por la explosión y hundimiento de una plataforma de la Bristish Petroleum (BP).
La cuestión es que ambientalistas norteamericanos están preocupados porque la falta de vínculos oficiales entre La Habana y Washington se convierta en un obstáculo para brindar asistencia a la Mayor de las Antillas en caso de que la marea negra amenace a las costas cubanas.
Siguiendo el sentido común, los expertos pidieron una vez más al presidente Barack Obama que inicie conversaciones con el gobierno de la Isla.
"Simplemente no podemos aceptar que no tengamos comunicación en materia ambiental'', dijo el director del programa Cuba para el Fondo de Defensa Ambiental, Daniel Whittle, según reseña una información publicada por The Miami Herald.
"Las consecuencias económicas y ecológicas si el derrame llega a la corriente del Golfo, y cuándo podría ocurrir, son aspectos significativos y no contamos con ningún mecanismo oficial para comunicarnos'', recalcó el ecologista.
Cuba tiene temores de que el petróleo vertido pueda afectar su barrera coralina, una de las mejores conservadas de todo el Caribe, como incluso afirman científicos estadounidenses.
Mientras un nuevo informe de la ONU llamado “Panorama de la Biodiversidad Global” (GBO-3) advierte sobre una pérdida sustancial de biodiversidad en el planeta, la Isla caribeña aboga por el uso sostenible de su reconocida riqueza en ese sentido y aplica drásticas medidas de preservación del medio ambiente.
De ahí el grado de conservación que también muestran sus manglares y las zonas de cría de tortugas marinas, asimismo amenazados por la marea negra de BP.
Por eso, aunque Cuba no espera ser afectada, resulta comprensible el contacto efectuado la semana pasada con oceanógrafos norteamericanos, buscando la necesaria coordinación ante el avance hasta ahora descontrolado del fenómeno.
La información del The Miami Herald indica que un funcionario del Departamento de Estado dijo que Estados Unidos y Cuba están "intercambiando información y buscando vías para aumentar ese intercambio''.
Pero esa declaración no convence a los ambientalistas norteamericanos, persuadidos de que el bloqueo con el que Washington pretende inútilmente derrotar a la Revolución Cubana, impide las entidades del gobierno vinculadas al grave asunto compartir información de una manera abierta y oportuna con el país vecino.
Por su parte, La Habana expresó su disposición de cooperar con los Estados Unidos en la solución de la crisis medioambiental.
Siguiendo a sus predecesores en la línea de evitar la adopción de compromisos serios y que todo indica pueden ser mutuamente beneficiosos con las autoridades cubanas, la administración Obama confirmó el martes que se planean conversaciones “de carácter técnico y bajo nivel”, de acuerdo con lo reseñado por el periodista Lesley Clark.
Aún así, hay dudas entre los científicos del lado de allá acerca de la buena voluntad gubernamental. "Lo cierto es que por tratarse de Cuba hay mucha burocracia y pasividad en todo'', dijo David Guggenheim a The Miami Herald.
Como alternativa, científicos estadounidenses que han realizado investigaciones marinas y trabajado en asuntos de conservación con autoridades cubanas durante casi una década están buscando información para sus colegas de la Isla.
El propio Guggenheim, miembro de la Ocean Fundation en Washington, creó una página electrónica y envía a Cuba imágenes de satélite y modelos informáticos para rastrear la trayectoria del derrame.
Si un poquito de sentido común prevaleciera en Washington en los asuntos referidos a Cuba, sin dudas la administración Obama consideraría pertinente y útil establecer acuerdos oficiales de cooperación en materia ambiental, incluido el enfrentamiento a futuros desastres petroleros en aguas colindantes, o la lucha contra el tráfico de drogas.
Pero cambiar no es lo que quiere Obama en cuanto a la nación caribeña. El presidente de los Estados Unidos es tan inteligente como incapaz de desmontar una política genocida y absurda contra un pueblo cuyo único delito es hacer una Revolución Socialista en las narices del imperio.
Ya lo ve usted, hasta en el desastre ambiental causado por British Petroleum en el Golfo de México, se deja ver otra vez el criminal bloqueo a Cuba.













