Guantánamo.- Fuentes fidedignas refieren que antes del triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959, unas veinticuatro familias pudientes se habían apropiado de las mejores tierras y ganado existente en el país, mientras la mayor parte del campesinado sucumbía en las más tristes carencias.
En Guantánamo, la provincia más oriental del territorio nacional, donde sus principales producciones eran la caña de azúcar y el café, miles de hombres y mujeres del campo vivían y morían en la extrema pobreza, provocada por el dominio de los latifundios serviles a la clase dominante.
No fueron en balde los hechos de Realengo 18, donde por primera vez Lino de las Mercedes Álvarez lanzó el grito de “Tierra o sangre”, ni la protesta de Niceto Pérez, en El Vínculo. Respondían en su momento histórico al desagrado de sentirse sometidos por lacayos.
Sólo habían transcurrido 15 días después del triunfo de la Revolución y Fidel Castro, su máximo líder, explicaba al pueblo que “las leyes fundamentales de la Revoluciónla Revolución…para que se pueda desarrollar pacífica y ordenadamente”. son,”…principios morales. Los propósitos por los cuales se está luchando…son los que guían y trazan el derrotero de de la Revolución…
Antes, en 1953, durante su alegato de defensa en el juicio después de ser detenido tras los sucesos del Cuartel Moncada, ya lo anunciaba, y lo materializó con la entrega de propiedad de tierras a agricultores de la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental del país, desde los propios inicios del proceso que erige su pueblo.
Con ello el joven gobierno sentaba las bases para que, el 17 de Mayo de 1959, firmara la Primera Ley de Reforma Agraria, que devolvía a sus legítimos dueños las tierras.
El propio Fidel expresó que se iniciaba así la verdadera independencia; ya había sentenciado: “Una Revolución no es sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los intereses contrarios al pueblo;…una gran lucha en la cual todos somos actores,… en la cual todos estamos participando,… de la cual nadie puede pretender sustraerse, porque sus consecuencias afectan por igual a los que luchan y a los que pretendieron ser indiferentes…”.
En esa gran lucha siempre han estado, enarbolando sus banderas, los campesinos cubanos, quienes cada vez son más dignos de su deber histórico que es producir para el pueblo, y hoy sus esfuerzos se ven aplaudidos.
A los más intrincados parajes la Revolución les llevó sus beneficios: salud, educación, programa electroenergético, cultura…
Hoy son más de 300 000 familias campesinas las propietarias de las tierras, individual y colectivamente en toda Cuba: el destino de sus producciones está garantizado por el Estado, que pone a su disposición también su sistema crediticio, seguro social, garantiza la continuidad de propiedad entre las familias.
La correspondencia de los hombres y mujeres del surco es producir cada vez más, incluso los beneficiados con nuevos decretos leyes..
En el momento en que se cumplan 51 años de la firma de la Primera Ley de Reforma Agraria, este 17 de Mayo, en medio de la celebración del Décimo Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, (ANAP), en el corazón de los guantanameros, en cada rincón del terruño, vibrará el recuerdo de Lino y de Niceto, fieles que enarbolaron las banderas de lucha que hoy hacen ondear nuevos protagonistas.













