La flexible jueza declaró en esa oportunidad: “El centro de este caso no es el terrorismo, es el fraude migratorio, El terrorismo y la decisión de si un individuo debe ser o no clasificado como terrorista, descansa en la discreción de la rama ejecutiva”.
Esa declaración niega la cacareada independencia de la rama judicial de Norteamérica y evidencia una descarada complicidad con el inquilino de la Casa Blanca (George W. Bush), toda vez que esa propia jueza, en uno de sus dictámenes iniciales sobre Posada Carriles, destacó que se trata de un peligroso terrorista y mencionó parte de los crímenes cometidos por este distinguido miembro de la mafia de Miami.
La mención por parte de la parcial jueza de la participación de este terrorista confeso en el escándalo Irán-contras, el derribo del vuelo 455 de Cubana de Aviación, la explosión de bombas en centros turísticos de Ciudad de La Habana, que causó una víctima mortal, los asesinatos cometidos durante su estancia en Venezuela y los planes para asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro, en Panamá, hizo concebir esperanzas de que se haría justicia en esta oportunidad, pero todo fue un fraude y el genocida salió premiado por sus hazañas al servicio de la CIA.
Es evidente la protección de la administración de Washington anterior y actual a los enemigos de la Revolución cubana, y no sólo Posada Carriles ha sido beneficiado ante los tribunales norteamericanos, pues Santiago Álvarez, Osvaldo Mitat y Ernesto Abreu recibieron leves sanciones de 10, 8 y 2 meses, respectivamente, por haberse negado a declarar contra Posada Carriles, tras introducirlo ilegalmente en Estados Unidos en la embarcación Santrina.
La otra cara de la moneda de la parcialidad de los tribunales norteamericanos y su complicidad con la Casa Blanca, la encontramos en los amañados juicios en Miami de los Cinco Héroes cubanos, verdaderos antiterroristas que protegieron a Cuba de las acciones criminales de la mafia contrarrevolucionaria. Varios de ellos recibieron condenas de cadena perpetua, sus familiares afrontan disímiles dificultades para poder visitarlos, y todos están recluidos en prisiones de alta seguridad desde septiembre de 1998.













