Un cable de Associated Press subraya hoy que “Unos 8,4 millones de cubanos elegirán a 15.093 delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular para un mandato de dos años y medio. Los candidatos que no obtengan el 50% de los votos irán a una segunda vuelta el 2 de mayo”.
Conocida por sus siglas en inglés (AP), la agencia norteamericana resulta poco sospechosa de ser defensora de la obra de la Revolución Cubana, por lo cual ese rapto de objetividad de un medio de difusión masiva subordinado a los poderosos, seguramente les provocará ira, esa emoción negativa también asociada al sueño intranquilo.
(Claro que hay despachos desesperados en que falsean totalmente ese proceso, pero no hay que olvidar que la mentira es consustancial a los políticos norteamericanos, de lo cual constituye prueba las promesas de los candidatos a sus electorales, no siempre muy cumplidas luego del triunfo en las urnas).
Los que dictan sanciones contra Cuba, por supuestas violaciones de los derechos humanos, sufren también desvelo, este de tipo crónico, porque la ínsula caribeña impulsa un proceso democrático sin precedentes, en el cual el pueblo nomina, elige y controla a sus representantes: una práctica sui generis en el planeta.
Al imperio y a sus acólitos de la mafia miamense y sus dependientes aliados europeos, los comicios trasparentes que tienen lugar hoy, con pioneros custodiando las urnas, les induce urticaria, esas ronchas rojizas y picantes en la superficie de la piel, que por lo general constituyen una reacción alérgica a alimentos o medicamentos, y en casos excepcionales, a la Revolución Cubana.
Huelga decir que para esa última reacción adversa no existe cura, y que en busca de un método para aliviar ese prurito, muchos han ido a parar al manicomio, o lo que es peor, al vertedero de la historia.













