
es uno de esos jóvenes que se estrena como elector. Basta mirarlo para comprobar que conserva la inmadurez de la adolescencia y la mirada inocente de quien aun tiene pensamientos y sueños infantiles.
Sin embargo, Heriberto, le pidió a sus abuelos que lo despertaran antes de las seis de la mañana: “Quería ser uno de los primeros en votar, creo que así recompenso a la Revolución por la confianza que ha depositado en mí- expresó el joven, visiblemente animado.
Otra joven que vota por primera vez en estos comicios parciales es Iracema Hernández, quien arribó a los 16 años el pasado mes de diciembre. “Ese día- dice- me convertí en una electora más de este territorio. Ya puedo decidir quién me representará en mi gobierno local.”
El papel de la juventud en estas elecciones parciales cobra un gran significado si se tiene en cuenta que sus privilegios son exclusivos de este país.
Cuando en casi todos los países, la mayoría de edad electoral oscila entre los 18 y 21 años; en Cuba, es de 16, la más baja del mundo. Ese límite mínimo para que los jóvenes practiquen el voto también les otorga el derecho a acceder a cargos públicos y electivos en el nivel municipal. En otras palabras, pueden convertirse, incluso, en presidentes de su gobierno municipal, si llegaran a ser electos por los delegados que conforman la Asamblea.
Así lo decreta la ley electoral y nada ni nadie puede impedirlo, a menos que el joven propuesto se niegue a asumir el cargo o no tenga realmente los méritos y la capacidad requeridos. Antes del triunfo de la Revolución Cubana, la historia era bien diferente.
Los Jóvenes de la edad de Iracema y Heriberto tenían que esperar a los 21 años para votar o ser electos, sin mencionar que a las decisiones de las nuevas generaciones no se le concedía la misma importancia y trascendencia de estos tiempos.
La Cuba de hoy es bien distinta. Nuestro sistema político es democrático y su sistema electoral prevé la participación de todo el pueblo, incluso de los jóvenes como Iracema y Heriberto, quienes aun no reúnen las condiciones para un cargo en su gobierno municipal, pero sí poseen todas las virtudes y la preparación necesarias para vivir la experiencia inédita de ejercer su derecho al voto.













