Refiere con indignación al recordar las décadas del cuarenta y cincuenta antes de triunfar la Revolución: “la cosa antes era diferente, los políticos en el período cercano de la votación te sobornaban hasta por 10 pesitos, te ofrecían trabajo o te hacían cualquier cuentecito prometiendo educación o salud, y así convencían a muchos. Eso era terrible porque hasta los votos de los muertos aparecían.
“Yo fui testigos de todos los atropellos, de las discriminaciones y de todo lo malo que vivíamos los cubanos antes del 59, por eso me uní a la Columna 6 Efigenio Almejeiras. Fui de los primeros en poner banderas del movimiento 26 de Julio y organizar junto a otros combatientes sabotajes en contra de la dictadura batistiana”.
Eduardo fue a votar con entusiasmo y está decidido a coger otra vez las armas su fuera necesario. “Yo ahora me siento mejor, tengo mi jubilación, estoy seguro en mi casa, no tengo que llevar dinero al médico y reconozco que aunque no es perfecto nuestro socialismo es el mejor de todos los sistemas”.













