Así, hice uso del legítimo derecho de ejercer el voto, con pura democracia y suma alegría. SI, porque de eso de trata, de una verdadera fiesta de júbilo para todo el pueblo cubano, dueño de su destino desde hace 50 años, mal que le pese al prepotente imperio yanqui.
Alejandro, mi hijo de 11 años, sabe que cuando arribe a su mayoría de edad también tendrá derecho a votar, mientras tanto se apresta a custodiar las urnas, junto a las pioneras Aurora, Lídice, Anisleidis…
Saben que su deber ahora está ahí donde los necesita la Revolución, el proceso histórico que demostró que otro mundo mejor es posible, y en el cual los niños tienen asegurado un mañana feliz, matizado por educación y salud gratuitas, además del pleno derecho al respeto de su espacio.
Allí, en la cuadra, se respira alegría, la adornan cadenetas, banderitas cubanas, y lo principal, prima el compromiso de todos sus electores de dar hoy otro SI por la Revolución, Fidel Raúl, y nuestro socialismo, que significa equidad y justicia social.
A la salida del Colegio Electoral, estaba Migdalia, figura carismática, y quien rauda, comentó que estas elecciones las decide el pueblo, pues nomina y elige en voto secreto y directo al candidato, por su mérito y capacidad y no por la cantidad de dinero que posea.
Al tiempo que nadie sale con pasquines a las calles anunciando al posible candidato, como antes del triunfo de la Revolución, ahora las fotos y biografías permanecen en lugares públicos, para su previa consulta por todos los electores, quienes hoy eligieron al de su preferencia.
Casildo Mérida, reconocido en el barrio por sus acostumbradas improvisaciones, quiso de esta manera, después de ejercer el voto, dar su respuesta:
Por mi delegado voto
Este domingo temprano
Y como buen cubano
Por mi Patria es mi voto
Así somos los cubanos, auténticos, altruistas y lo más importante, conocedores de lo que queremos, y por eso luchamos contra toda la falacia que desde el imperio y sus lacayos europeos se orquestan.
Otra bofetada sin manos se llevarán quienes pretendan empañar con sus falsedades y calumnias este proceso de pueblo, distinguido por la transparencia, y alejado de prebendas y campañas millonarias.













