Cuando faltan solo horas para que los guantanameros voten por sus delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, aumenta la efervescencia en defensa del sistema social y la democracia que eligieron hace ya 50 años.
Pueden negarlo quienes defienden a capa y espada a los países que aplican democracias en la que salen elegidos no solo concejales, delegados, diputados, sino presidentes, con el 40 por ciento y menos del electorado registrado, sin tener en cuenta el altísimo nivel de abstencionismo que reina entre sus ciudadanos. Los incrédulos del sistema de los cubanos pueden preguntarse por qué.
Los guantanameros, por su parte, presumen de estar entre los de mejores resultados cualitativos del país, y refieren calidad del voto, y no solo asistencia a las urnas, que crece paulatinamente en cada proceso.
Dentro de poco menos de 24 horas este pueblo dará otra contundente respuesta a la escalada mediática de infamias desatada por el Parlamento Europeo y los Estados Unidos contra Cuba.
En pocos países del mundo puede preverse con tanta confianza el éxito de similar proceso.
Desde el lugar donde conviven los electores, incluso intrincados parajes de esta abrupta geografía, salieron las propuestas para delegados a la organización de gobierno más cercana a la gente, es el propio pueblo quien aprueba la candidatura y participa activamente en las estructuras electorales, cuida sus colegios, sobre la base de los preceptos dictados en la Ley Número 72, Ley Electoral, que no deja lugar a dudas.
La transparencia es su principal elemento en todo el proceso que es popular desde el principio, pero al final, desde que abre un colegio, hasta que cierra, puede ser supervisado por quienes así lo deseen.
La vasta preparación ofrecida a los miembros de las mesas electorales, la cual demuestran con su verbo y acción ante cada duda de los votantes, los hace merecedores de confianza plena.
Los delegados a los Órganos Locales del Poder Popular serán el enlace para tramitar las inquietudes del electorado de su circunscripción durante dos años y medio, con las Asambleas Provinciales, serán sus representantes, y de no cumplir con el mandato público pueden ser revocados del cargo. Muchos de ellos son merecedores de integrar el parlamento nacional.
Así son aquí las elecciones, y no se puede engañar a un pueblo todo al cual desde hace muchos años la revolución ha ofrecido instrucción y educación y ha enseñado a trazar su destino, sin amos ni imposiciones.
Nuevamente esta verdad se alzará frente a la mentira de los imperialistas empeñados en desacreditar el proceso social que se edifica en la mayor de las antillas, cuando los guantanameros como todos los cubanos, ejerzan el voto por el de más méritos, virtudes y capacidad que los representará en los Órganos Locales del Poder Popular.
Lo hará consciente de su futuro y conocedor de las bondades de una democracia que posibilita tener el corazón contento.











