Justamente, al amparo de las montañas y en la cima de una de ellas, la obra humana de la Salud cubana desafía el diarismo con una alta dosis de entrega y profesionalidad.
Desde hace un año, allí funciona un consultorio médico reforzado que atiende a los pobladores de la zona y “ha sido como una bendición”, asegura Ángel López San Martín, de la comunidad de Achotal, ubicada un poquito antes de llegar a Sabaneta.
“Me atienden muy bien, realmente no tengo quejas y lo más importante, ya no tenemos que movernos hasta Bayate o Guantánamo en caso de urgencia.”
La recién graduada de excepcional rendimiento académico, Daína Marzo, miembro de la Brigada Mario Muñoz Monroy tiene a su cargo la dirección de la institución de Salud desde su creación. Tomar decisiones y probarse así misma, ha sido una constante que ha sabido sortear con ayuda de sus trabajadores.
“Solo el hecho de estar en una zona de difícil acceso e intercambiar con personas con hábitos de vida muy diferentes de la ciudad, de donde procedo, ha sido un reto”, comenta la doctora.
“A veces hemos tenido que tomar decisiones profesionales muy difíciles en situaciones extremas para la vida de pacientes y es entonces cuando una constata la realidad de lo que significa ser médico, porque hemos tenido que actuar según nuestros conocimientos adquiridos en los años de la Universidad y con los recursos con que aquí contamos.”, sentencia la también médico titular del Consultorio.
De consulta médica general y estomatológica, Laboratorio Clínico, Sala de Observación y Cuerpo de Guardia de Urgencias, las 24 horas, se benefician los serranos de las comunidades de Sabaneta, Jagueyón, Achotal, Gran Tierra, la Punta, Santo Domingo hasta Limonar, que antes debían recorrer varios kilómetros para recibir alguna de estas bondades.
El hacer mancomunado del grupo de bisoños profesionales que labora en el establecimiento de Salud
permite que éste destaque por la calidad de los servicios que presta, en la región más oriental de las provincias.
El doctor Yordanis Milián, al frente del Cuerpo de Guardia recorre con la enfermera Midalvis Gómez la comunidad en una jornada habitual de terreno. Sorteando charcos de agua y algo de fango en el camino llegan hasta la casa de Dainelis Martínez quien tiene a la pequeña Daimelis, de algo más de un año.
“Alterno con la doctora Daína el terreno, mientras ella está en la consulta yo visito a la población, también nuestras enfermeras lo hacen, todos nos ayudamos mutuamente, creo que ese es el éxito de lo que hasta ahora hemos alcanzado”, dice Yordanis.
Dainelis, la joven madre, me cuenta que “las visitas son frecuentes por parte del personal de Salud, están atentos a la vacunación de la niña, me orientan sobre la alimentación, los hábitos higiénicos sanitarios que debo crear en ella.
“Las enfermeras realizamos la pesquisa diaria casa a casa, en caso de algún síntoma de infección respiratoria le orientamos ir rápidamente al consultorio. Estamos pendientes a las embarazadas, a sus citas; también le damos un seguimiento especial a la población de riesgo ante la Influenza A H1N1.”, indica Midalvis, quien se desempeña como Jefa de Enfermería.
La faena agitada pero certera por la vida de Daína Marzo y su colectivo laboral parece nunca acabar al
Pero, en medio del trabajo, a veces agotador, los caminos del amor se funden, y alivia el pesado fardo de responsabilidades. Con Yordanis, no solo comparte criterios profesionales sino la vida de pareja.
“Hemos pasado momentos buenos y malos juntos, intercambiamos opiniones sobre los casos médicos, nos apoyamos uno al otro y eso ha venido a enriquecer nuestra relación”, dice Daína con una sonrisa, algo esquiva, en los labios.
Yordanis, muy dispuesto e igualmente satisfecho expresa: “aquí nos hemos crecido, este sitio ha llenado nuestra espiritualidad y también nuestra lucha, la de cualquier médico recién graduado, aquel sueño esquivo de estudiante de Medicina que hoy hacemos realidad, los dos juntos, es lo mejor que nos ha podido suceder.
En la intrincada serranía de Sabaneta, en el municipio El Salvador de la provincia Guantánamo, se forja una hermosa historia que se conjuga, crece y viene de la mano de la extraordinaria labor de jóvenes cubanos comprometidos con su tiempo.
La calidad de los servicios de Salud es el sello distintivo, no por casualidad el Consultorio Reforzado es reconocido como destacado y está propuesto a Colectivo Moral, máxima distinción que otorga la Central de Trabajadores de Cuba a instituciones que gozan del prestigio de la población, manifestado en la satisfacción de sus exigencias.













