Contó el escritor y periodista: “En el año 1944…fui aspirante a concejal de mi pueblo (Quemados de Güines, Villa Clara). En el colegio que votaron mis padres no tuve ningún voto a favor, pero en el que voté yo tampoco... ¡y yo sí sé que voté por mí!”.
Esta parece ser la preocupación de quines insisten en “ayudar a los cubanos a obtener elecciones libres y justas”, a la vez exhortan al multipartidismo y dan prioridad a este asunto pero sin…”sobrecargarse con otras tareas relacionadas con el desarrollo y crecimiento de la sociedad cubana”.
Pero eso no va con un pueblo acostumbrado a ejercer su libertad, conquistada con la sangre de millones de sus hijos a lo largo de su historia, que comenzó desde la colonización española.
El Héroe Nacional José Martí instruyó que “Los malos solo se abren camino por entre las divisiones de los buenos”, y este 25 de Abril será día de demostrar nuevamente la unidad de todos los cubanos en torno a su Partido y la dirección histórica de la Revolución.
La burdas acusaciones del Parlamento Europeo titiritado por los Estados Unidos contra el gobierno nacional, denunciadas a nivel mundial por cientos de personas justas, son un poderoso acicate para que el pueblo una vez más cierre filas.
En pocos países prima la transparencia en procesos similares y es el pueblo el principal protagonista en la determinación de su destino.
En Guantánamo, territorio más oriental del país, los Candidatos a delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular salieron de las propuestas populares desde las asambleas de nominación, atendiendo a sus virtudes, méritos, capacidad y dignidad para representar a las masas.
Cuando se estudia sus biografías, tal como la de los propuestos en otras provincias, se aprecian sus valiosas cualidades, y ha sido su sacrificio a lo largo de su historia como revolucionarios y sus resultados, aunque muchos de ellos son muy jóvenes, lo único que han tenido que pagar, a diferencia de los que cada vez apuestan millones de dólares en una campaña electoral en Estados Unidos para ascender un escaño en su gobierno.
En 1895 Martí escribía “… ¿hacénse acaso en calma en las naciones madres las elecciones populares? Se hacen en calma cuando la libertad es ya esencia en la naturaleza, y el respeto al derecho ajeno es la garantía del propio”.
Quienes representaran al pueblo en la máxima estructura de gobierno de los municipios, cuentan con su confianza, lo cual justifica la decisión que el pueblo adopte.











