El preludio de una invasión
Cuando la maldad recibió sepultura
Playa Girón y la campaña anticubana
Según los "sesudos" de la Compañía, la fuerza aérea cubana estaba desorganizada completamente y carecía de pilotos especializados y personal calificado en el mantenimiento y las comunicaciones.
Además consideraron que los aviones disponibles eran obsoletos y sin condiciones para operar, debido al mantenimiento inadecuado y la carencia de partes y piezas de repuesto.
Para eliminar acabar de eliminarla y adueñarse del cielo cubano, la CIA dotó a la brigada mercenaria de un escuadrón de ataque con 16 bombarderos B-26B.
Pronto los hechos les pulverizaron sus maquinaciones.
Las escuadrillas Linda, Puma y Gorila, a pesar de la sorpresa y de estar sus bombarderos pintados pérfidamente con las insignias y colores de la fuerza aérea revolucionaria, sólo pudieron cumplir en parte su misión de destruir los aviones de combate cubanos, pues apenas destrozaron a tres, mientras que el resto de los alcanzados estaban mayormente de baja.
El ataque fracasó porque semanas antes el líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, había ordenado dislocar las aeronaves para evitar que estuvieran aglomeradas en tierra. También por la heroica resistencia ofrecida por los artilleros antiaéreos.
Luego de los bombardeos, el propio Comandante en Jefe visitó las bases de Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños. En esta última, para responder con mayor premura a cualquier otro ataque, indicó a los pilotos que durmieran debajo de las alas de los aviones de guardia.
“Cuídenlos bien, que con estos pocos que poseemos, van a tener que hacer mucho en un momento determinados”, dijo Fidel a los aviadores.
Sus palabras se confirmaron muy pronto.
Cuando a las 4:45 horas del 17 de abril de 1961, el Comandante en Jefe llamó a la base de San Antonio de los Baños y pidió hablar con el entonces capitán Enrique Carreras Rolas, la pequeña fuerza aérea cubana empezó a escribir una de sus más brillantes páginas de combate y gloria.
En breve conversación, Fidel informó a Carreras de la invasión mercenaria, le ordenó que los pilotos despegaran y precisó: “Húndanme a los barcos que transportaban las tropas y no me los dejen ir”.
En cumplimiento de los indicado por el líder de la Revolución, en la mañana del 17 de abril , en sucesivas y audaces misiones, los pilotos cubanos entre otros objetivos navales averiaron al buque “Houston”, transporte de tropas, y hundieron al carguero “Río Escondido”, con el que se fueron al fondo de la Bahía de Cochinos gran cantidad de municiones y alimentos, medios de comunicaciones y el combustible destinado a permitir las pretendidas operaciones de los B-26B enemigos desde la pequeña pista situada en Playa Girón.
Ese primer día de combates en los cielos de la Patria, en defensa de la Revolución Socialista, los aviadores revolucionarios derribaron a cinco aviones de la Brigada 2506.
Pero hubo que lamentar la pérdida de dos compañeros.
Luis Silva Tablada, veterano piloto de la Fuerza Aérea Rebelde que cumplió misiones en el Segundo Frente Oriental Frank País García, fue derribado junto a su tripulación en un B-26C, cuando atacaba a barcos mercenarios.
También cayó abatido el combatiente internacionalista nicaragüense Carlos Ulloa, pilotando un Hawker Sea Fury FB.Mk 11. Fue un duro golpe para una fuerza aérea que contaba con apenas diez pilotos y una cantidad muy similar de aviones de combate.
La combatividad y el fervor revolucionario de los aviadores cubanos hicieron trizas los cálculos de los expertos de la CIA a tal punto que ya en la tarde del 17 de abril la dueña del cielo era la pequeña pero aguerrida fuerza aérea cubana.
A partir de ese momento, dejó de existir la “sombrilla aérea protectora” de los invasores.
Hay pruebas incluso de que el día 18 de abril cazas a reacción de la U.S. Navy despegaron desde un portaaviones al sur de Bahía de Cochinos para brindar cobertura aérea a los aviadores mercenarios, desmoralizados ante la acometividad y destreza de sus contrincantes.
En apoyo a sus pilotos, el personal de tierra de la base de San Antonio de los Baños se creció y si el día 17 se contaban con apenas seis aviones de alta, el 19 la cifra de aparatos listos para combatir se había duplicado.
los compañeros de tierra le caían arriba en enjambre. Lo necesario para volver al aire a luchar se completaba entre 15 y 20 minutos, cuando normalmente se demoraba alrededor de una hora.
Bajo la consigna de ¡Patria o Muerte!, los pilotos cubanos hicieron que aparatos como los aviones de entrenamiento y combate T-33 Shooting Star y los cazabombarderos navales Hawker Sea Fury FB.Mk 11 realizaran en Playa Girón las más prestigiosas acciones combativas de su historia.
En los combates aéreos sobre Bahía de Cochinos, el 19 abril sucedió una de las memorables misiones en defensa de la Cuba socialista, cuando dos T-33 derribaron a igual número de bombarderos B-26B, tripulados esta vez por instructores norteamericanos, ya que los pilotos de la brigada se negaron rotundamente a volver a volar, ocultando su cobardía en tierra.
A pesar de tener la correlación de fuerzas a su favor, al enemigo le resultó cara su aventura. Sólo en sus aviones murieron 14 pilotos, de ellos cuatro instructores yanquis, contratados como mercenarios por la CIA.
Los barcos y barcazas de desembarco hundidas, los nueve aviones enemigos derribados en combates aéreos y la protección de las tropas, dan fe de la pericia y valentía con que en Playa Girón lucharon los oficiales, sargentos y soldados de la fuerza aérea revolucionaria.
Combatieron incansablemente por la Patria y las ideas del Socialismo.
Ellos le cortaron las alas al invasor aéreo equipado y entrenado por el gobierno de los Estados Unidos, con lo que contribuyeron, en buena medida, a lograr la primera derrota militar del imperialismo en América.











