Aunque pudiera impactar en los sectores que más desconocen la realidad de este pueblo, silenciada también por los transnacionalizados medios de comunicación al servicio del imperialismo, la verdad es una y se abre paso en medio de la crisis global universal a través de los cientos de miles de colaboradores internacionalistas cubanos en decenas de países en todo el mundo.
De eso no hablan quienes desatan la avalancha de calumnias contra Cuba y su humilde gente, no hablan del indetenible paso de la revolución, a pesar de más de medio siglo de bloqueo impuesto por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos contra este pueblo.
Tampoco mencionan que desde hace 12 años mantienen encarcelados injustamente a cinco cubanos en cárceles del imperio, mientras ellos mismos proyectan entre sus abanderados en primer plano de las difamatorias noticias televisivas contra Cuba, al asesino confeso Luis Posada Carriles y otros terroristas aupados en EEUU.
¿De qué derechos humanos pueden hablar esos que matan de hambre a sus pueblos cuando salvan empresas en quiebra? ¿Qué derechos humanos se aplican cuando aún la gente de Nueva Orleans no tiene respuesta del gobierno para la solución de sus problemas? ¿Quiénes en nombre de esos derechos humanos son los que invaden países y matan civiles? Engañarán con sus patrañas a quien se deje, porque saben también comprar a los indignos con migajas.
Si ahora mismo usted viene a Guantánamo y pregunta a su gente sobre el caso tendrá una respuesta mayoritaria: ¡Esto no hay quien lo tumbe! Ningún otro mes hubiera servido para esa gracia, pero ¿Abril?
Este mes exacerba el espíritu revolucionario de los cubanos todos, entre ellos los guantanameros quienes tienen razones sobradas.
Los cubanos llaman a Abril el mes de la victoria, porque ente el 16 y el 19 de ese mes, en 1961, propinaron en suelo patrio la primera gran derrota del imperialismo yanqui en las arenas de Playa Girón, donde mercenarios al servicio de la Agencia Central de Inteligencia pretendían socavar a la joven Revolución y a su líder Fidel Castro Ruz.
Pero Abril guarda también los pasos de Martí por estas tierras, lo que justifica que los guantanameros decidieran tomar como su fecha histórica más importante el día 11.
Por estos predios, exactamente por Playita de Cajobabo desembarca ese día el Delegado del Partido Revolucionario Cubano con su expedición Mano de Valientes para reiniciar las hostilidades contra la colonia española en 1895.
Duros golpes recibieron él y sus hombres ante el fracaso de importantes planes, delaciones, escasez de medios de todo tipo para la guerra, pero su convicción de liberar a la Patria del yugo extranjero fue mayor.
Así llegó a la tierra entre ríos, donde el fragor de la guerra llamó a sus hijos. Aquí, como resalta la Presidenta de la Sociedad Cultural que lleva el nombre del Héroe Nacional cubano en la provincia más oriental del país, MSc Noralis Palomo, Martí pasa la inmortalidad “Como ejecutor de un hecho memorable, que trasciende… y se ubica en las páginas que resaltan la estatura mayor del patriotismo, el internacionalismo y el ejemplo de los principales jefes de la Revolución: estar en la primera trinchera de combate, junto a su pueblo y compartir su suerte”.
Su corta pero fructífera estancia de solo 20 días en Guantánamo lo hace compartir con los humildes junto a Gómez y el resto de los patriotas; de este pueblo recibió protección en medio de la contienda, afecto, avituallamiento y otros cuidados ante su endeble salud afectada por el presidio y la emigración, y supo del arrojo de esta gente.
No en balde Martí solicitó desde aquí a Gonzalo de Quesada y a Benjamín Guerra, “mandar armas y pronto”, con el convencimiento de que “aquí habría tantos cubanos alzados como armas llegaran”, a decir de la propia Noralis en su investigación.
En estas tierras Martí es ascendido como Mayor General del Ejército Libertador, recibe como obsequio de Maceo un caballo, por primera vez se le llama Presidente, recibe la Bandera cubana bordada por la patriota guantanamera Juana Pérez, escribe sus primeras correspondencias desde la trinchera de combate bélico y no le tiembla la mano para exigir el “castigo sumarísimo con la pena asignada a los traidores a la Patria”.
Cuando se cumplió el centenario de esos hechos los guantanameros escogieron el 11 de abril como la fecha histórica más significativa de la provincia.
Otra vez su pueblo recuerda a Martí en peregrinación multitudinaria para afianzar los compromisos de continuar su legado, como lo hizo en esa fecha Fidel Castro, a la misma hora y en condiciones similares a las de la noche del desembarco.
Ante la injusticia y el odio visceral de los enemigos, por si acaso se les ocurriera más que calumniar, vuelve la gente de aquí a hacer suya la frase del más universal de los cubanos al desembarcar aquel 11 de Abril de 1985: “…Nos ceñimos los revólveres…”.











