Sobre esta figura legendaria veamos el criterio de otro gran luchador: Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad: “Mella se transformó en pocos días en un gran líder estudiantil, en el más auténtico líder estudiantil que hasta ahora ha producido Cuba. El histórico Patio de los Laureles fue el escenario de sus más resonantes triunfos de entonces. Tantas veces lanzó su palabra violenta y magnética desde aquel sitio, que cree uno aún percibir el eco de su oratoria encrespada y sonora.
“Recuerdo la última vez que lo oí hablar. Fue el 26 de noviembre de 1925. La atmósfera era tensa. Mella –aclamado por todos- subió a la improvisada tribuna. Su mirada resuelta y brillante se recogió un momento en sí mismo y luego, con gesto dominador y altivo, la melena flameante, el brazo poderoso rubricando el aire, rompió a hablar. Cuando concluyó, toda aquella muchedumbre de jóvenes enardecidos pugnaba por estrecharlo en sus brazos”.
Desde muy joven Mella irrumpe en el escenario político nacional, y junto a sus actividades estudiantiles, visitaba sindicatos, estrechaba relaciones con los luchadores obreros, ofrecía conferencias, participaba en los mítines obreros, era maestro en la Universidad Popular “José Martí” y fue artífice de múltiples instituciones revolucionarias: fundó la Liga Antiimperialista y la Liga Anticlerical.
La Universidad de La Habana en sus tiempos no era más que un fiel reflejo de los males de la República neocolonial: carecía de laboratorios e instrumental, las cátedras eran vitalicias, los profesores, en su gran mayoría, estaban fosilizados en sus conocimientos y su único interés era el salario; los libros tenían elevados precios y los alumnos recibían un trato despótico.
El 12 de enero de 1923, la voz de Mella resonaba vigorosamente en el Aula Magna universitaria: “Sangre son mis palabras y herida está mi alma al contemplar la Universidad como está hoy. Vengo a pedir las reformas universitarias, declarando que no habré de callarme, ni ante la coacción ni ante la amenaza, que no claudicaré y que pondré al descubierto todas las lacras que hay en la Universidad”.
Al no accederse a sus demandas, los estudiantes se declaran en huelga general el l6 de enero. El presidente de la República, Alfredo Zayas, trata de evitar un encuentro violento con los estudiantes, por lo que les prometió conceder lo que pedían. El resultado final fue que no se alcanzaron todas las metas, pero los estudiantes lograron algunos éxitos significativos.
El primer Congreso Nacional Revolucionario de Estudiantes se celebró del 13 al 25 de octubre de 1923, dirigido por Mella, quien el 4 de noviembre fundaba la Universidad Popular “José Martí”, en la que los obreros cubanos elevaron su nivel cultura e ideológico y se prepararon para luchar contra la explotación capitalista.
Mella integra el Comité Central del primer Partido Comunista de Cuba, que funda el 16 de agosto de 1925, junto a Carlos Baliño, Fabio Grobart, Alejandro Barreiro y otros luchadores. Este Partido organizó a los elementos más conscientes de la clase obrera, sistematizó la propagación de los principios marxistas-leninistas entre los trabajadores a fin de solucionar los problemas históricos de la Revolución cubana.
Durante el Gobierno corrupto de Gerardo Machado persiguen a los comunistas y clausuran la Universidad. Preso Mella, se declara en huelga de hambre y logra salir del país rumbo a México, donde integra el Comité Central del Partido Comunista; preside la Liga Antiimperialista de las Américas y fue delegado al Congreso Antiimperialista de Brusela.
Mella llega a convertirse en una preocupación para el imperialismo yanqui y sus lacayos latinoamericanos, de ahí que el tirano Gerardo Machado pagara por su asesinato, que ocurrió el 10 de enero de 1929 en suelo mexicano, cuando esta joven figura cubana comenzaba a convertirse en un combatiente a nivel continental.













