Considerada una de las enfermedades más antiguas en el planeta, se inscribe en pleno siglo XXI como la causante de la muerte de unos tres millones de personas, más que las víctimas del SIDA y la Malaria juntas. Estadísticas recientes, dan fe de que una cada siete personas fallecen por esa causa. Es entonces, impostergable la necesidad de detener esta verdadera pandemia, en la que todos tenemos la obligación de ser partícipes.
La detección precoz y el tratamiento adecuado constituyen la única y razonable forma de prevenir la Tuberculosis, por lo que innovar y acelerar los esfuerzos en la lucha contra el flagelo es el principio del Sistema de Salud cubano que ha logrado mantener una de las más bajas tasas de la enfermedad de Latinoamérica y el Mundo.
Un proyecto de fortalecimiento del Programa de Control de dicho padecimiento se pone en práctica desde el pasado 2006 y prevé extenderse hasta el 2015 con el propósito de diagnosticar tempranamente. A partir de enero del pasado año se incrementan las pesquisas en las diferentes áreas de salud y centros laborales, dirigidas fundamentalmente a los grupos poblacionales reconocidos como vulnerables, entre los que están los ancianos, los alcohólicos y los enfermos crónicos.
En el 2009, por ejemplo, la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, no reportó fallecimientos por la Tuberculosis y redujo la tasa de prevalencia de 4,67 por cada 100 mil habitantes, por debajo de la media nacional.
Multiplicar las acciones educativas que eleven la percepción de riesgo de la enfermedad es una de las prioridades del país. Ante la persistencia de tos por más de dos semanas, con expectoración, es preciso acudir al médico. Con la realización de un simple análisis de esputo, usted podría ser salvado a tiempo de los portentosos tentáculos de la Tuberculosis.
Erradicar definitivamente la Tuberculosis debe acompañar como principio la voluntad política de los gobiernos en el mundo. Un llamado de atención se hace eco este 24 de marzo, Día Mundial contra la enfermedad.
Crear condiciones higiénico-sanitarias saludables en cada uno de los países es fundamental, teniendo en cuenta que el sistema inmune juega un importante papel en el desarrollo de la dolencia. Pero, ¡ojo!, urge, que hombres, mujeres y niños tengan un conocimiento basto de los síntomas y daños que ocasiona ésta, y sobre todo, responsabilidad.
¡Detener la Tuberculosis es una obligación de todos!













