La definición no se sustenta en el mero hecho de la realización de todas las 2.921 reuniones previstas, incluso de manera anticipada en dos días a la fecha planificada por la Comisión Electoral Provincial y en seis a la fijada nacionalmente, lo que ubicó al territorio como el primero del país en finalizarlas.
Se basa, ante todo, en que el proceso constituyó un momento oportuno en el que la abrumadora mayoría del pueblo guantanamero, con la participación activa, reafirmó su apoyo irrestricto a la Revolución, el Partido, Fidel y Raúl Castro.
Y todo en medio de una feroz campaña política y mediática contra Cuba desatada en Occidente, que incluye una resolución injerencista del Parlamento Europeo, en relación el fallecimiento de un recluso, asunto debidamente deplorado y explicado por el gobierno revolucionario cubano.
En esta ocasión la provincia superó, tanto de forma cualitativa, como cuantitativa, los principales indicadores alcanzados en las asambleas de postulación efectuadas hace dos años y medio.
Estamos hablando, por ejemplo, del total de nominados, el número de mujeres y jóvenes aprobados por sus vecinos, el promedio de candidatos por circunscripción y la asistencia de los votantes.
Aunque en la actualidad Guantánamo tiene 34 demarcaciones menos, por ajustes territoriales entre municipios y la supresión de zonas electorales con menos de 200 habitantes, los ciudadanos con derecho al voto propusieron y eligieron como aspirantes a delegados del Poder Popular a 175 mujeres y hombres más que en 2007.
Es decir, el promedio rebasa los tres candidatos por circunscripción, algo muy importante en los comicios, pues es más amplia la cantera de personas con las cualidades idóneas no solo para integrar las asambleas municipales del Poder Popular, órganos superiores locales del poder del Estado socialista, sino también para ser elegidos como presidentes o vicepresidentes de las mismas.
Únicamente tener virtudes, capacidad, prestigio y méritos personales requirieron más de mil mujeres para figurar como aspirantes en las actuales elecciones parciales, como sucede en el caso de las 812 personas de entre 16 y 35 años de edad nominados por sus vecinos.
Las cifras son muy superiores a las registradas en el proceso anterior, pero lo significativo es que expresan, por un lado, la confianza de los votantes en ellos y, por el otro, la presencia de más personas competentes para ser representantes ante los órganos locales del gobierno, sean obreros, trabajadores, profesionales, intelectuales, estudiantes, campesinos o miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Otro hecho a resaltar es que más de la mitad de los delegados actuales recibieron nuevamente el respaldo de sus electores, demostrándose así la aprobación popular a sus gestiones, a pesar de que nada material pueden ofrecer, pero sí mucho hacen en cuanto a dar a conocer a las asambleas municipales y a las administraciones de las localidades, las opiniones, necesidades y dificultades de los votantes, con los cuales tienen la obligación de informarles sobre las medidas adoptadas para la solución de los problemas planteados o las dificultades que impiden resolverlas.
Además, Guantánamo registró una asistencia masiva a las asambleas de nominación, al alcanzar un 94 por ciento de participación de los electores convocados.
Un guarismo de esa categoría es casi impensable, para no pecar de absolutos, en los sistemas representativos burgueses, donde la “democracia” de los ricos, por los ricos y para los ricos camufla los intereses de los grupos de poder y las preferencias del electorado se moldean sobre a base de mucho, muchísimo dinero.
Quedan aún por delante los propios sufragios, pero los guantanameros no tenemos que esperar hasta el 25 de abril próximo para sentirnos satisfechos del ejercicio soberano de democracia de los humildes, por los humildes y para los humildes que ha sido el proceso de asambleas de nominación de candidatos a delegados del Poder Popular.











