
Y es que el estar completamente ciegos y tener orejeras, no les permite percibir por qué en la Cuba de hoy, independientemente de que el voto no es obligatorio, más del 95 por ciento de los ciudadanos ejercen su derecho al sufragio.
Tampoco pueden comprender por qué hay tanta asistencia popular en el proceso, sin que se le retribuya dinero alguno a cambio para que asistan. Me pregunto ¿quienes obligan a los vecinos a participar en las asambleas y a proponer directamente a los candidatos?, ¿quienes los obligan a elegir por su propia voluntad a quienes deseen?
Ellos son, los vecinos en el barrio, quienes proponen a sus representantes en Asambleas de base en cada circunscripción, sí, a ellos, quienes conocen el quehacer cotidiano, el espíritu de sacrificio, la moral y ética revolucionaria de sus candidatos. En ningún caso descuellan la tenencia de dinero ni de propiedades particulares, sino el mérito, las virtudes, la dignidad y la capacidad para representar a su pueblo en un proceso de total transparencia.
El 28 de marzo se generalizarán en las circunscripciones, las fotos y biografías de los candidatos a delegados a las Asambleas Municipales del Poder popular, y las listas de electores para que éstos patenticen sus datos con vista a los sufragios del 25 de abril. Es ese el instante, en que los cubanos escalarán un paso más en el pleno ejercicio de su derecho ciudadano y se estampará una de las grandes divergencias entre la democracia en Cuba y la de otros sistemas electorales del universo.
En este democrático proceso, cada cual conoce del derecho que tiene como elector a aparecer en los registros electorales de su circunscripción, pues inscripción es automática y completamente gratuita y su voto, totalmente secreto, además de que no hay campañas electorales discriminatorias, ofensivas, ni ignominiosas para ningún candidato.
Cada cubano mayor de 16 años de edad, tiene derecho a ejercer el sufragio, cada uno tiene el derecho a proponer y nominar, a ser propuesto y nominado, para ello, no tiene que militar en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas ni en las del Partido, solo tiene que ser, sencillamente cubano.
Por eso, el voto popular por los delegados a las Asambleas municipales significa también el derecho de los mismos a formar parte de la candidatura para integrar el Parlamento, pues la mitad de todos los diputados a la Asamblea Nacional son precisamente personas nominadas y electas directamente por el pueblo.











