Guantánamo.- El 13 de marzo de 1957, caía en defensa de su Patria José Antonio Echeverría, uno de los más genuinos representantes del pueblo de Cuba y del movimiento estudiantil universitario. Con sólo 20 años de edad, su pensamiento político se caracterizaba por el radicalismo revolucionario y el antiimperialismo. Así, al analizar la realidad latinoamericana en su discurso del 9 de mayo de 1955, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el líder estudiantil señalaba:
“Y al tiempo americano rompe abruptamente el expansionismo norteamericano, se roban las tierras del norte mexicano; se interviene en Cuba mediante la Enmienda Platt; se secuestra la independencia del pueblo puertorriqueño; se interviene Nicaragua y cae asesinado Sandino; se interviene Santo Domingo y como estela terrible se deja ese azote que se llama Rafael Leonidas Trujillo.
“Se alimentan las fuerzas represivas guatemaltecas y brota el peor de los volcanes de ese pueblo: Castillo Armas. Y a la política de intervención sucede la creación de la zona de influencia, firmemente defendida por los nuevos gendarmes defensores de las empresas extranjeras que explotan y destruyen las riquezas nacionales”.
Cuando se produce el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 encabezado por Fulgencio Batista, José Antonio se encontraba en Cárdenas, donde vivía con su familia. Enterado de los sucesos, en la madrugada partió rumbo a La Habana y al amanecer se encontraba atrincherado en la Colina Universitaria, junto a los demás dirigentes y miembros de la Federación Universitaria (FEU).
Conscientes de que para enfrentar la brutal represión del régimen dictatorial y combatirlo con éxito hasta su total derrota, no bastaba simplemente con las manifestaciones de protesta, José Antonio y sus compañeros más cercanos deciden crear una organización armada clandestina, que agrupara no sólo a estudiantes, sino también a profesores, empleados y trabajadores en general. Fue así como surgió en febrero de 1955, el Directorio Revolucionario (DR).
José Antonio, en su carácter de presidente de la FEU y jefe del DR, en agosto de 1956 viaja a México y se encuentra con Fidel Castro, jefe del Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Ambos analizan la crítica situación en Cuba y firman un documento de trascendental significación histórica: El Pacto de México, en el que queda establecida la unidad de acción política de la juventud cubana, documento que fue publicado el 1 de septiembre de 1956.
La historia demuestra que ambos líderes se ajustaron rigurosamente a sus sagrados compromisos en la lucha por la libertad de Cuba. José Antonio cae abatido el 13 de marzo de 1957, cuando el DR ataca el Palacio Presidencial, la guarida oficial del tirano Batista, y él personalmente ocupa la emisora Radio Reloj e informa al pueblo de los acontecimientos. Al salir de allí resulta muerto en un enfrentamiento con una perseguidora de la policía, lo cual representó un duro golpe al movimiento revolucionario cubano.













