, como todos le dicen con cariño, nació en 1948, época en que los gobernantes se preocupaban por engrosar sus arcas y la de los amos foráneos, e ignoraban las penurias de la nación, entre ellas el control de muchas enfermedades prevenibles.
“La falta de voluntad política, más la pobreza e ignorancia, anulaban cualquier posibilidad del empleo de vacunas. La población en general y la infancia en particular estaban desprotegidas y tengo entendido que antes del Primero de Enero de 1959 sólo se había erradicado la viruela en 1921”, comenta el aludido.
Como enfermedad infecciosa aguda se clasifica a la poliomielitis, patología provocada por tres tipos de virus gastrointestinales que atacan el sistema nervioso y destruyen las células encargadas del control de los músculos, los cuales dejan de cumplir sus funciones.
En los casos más severos, afecta el cerebro, el sistema respiratorio, y pone en grave riesgo la vida. Los niños de hasta tres años son los principales afectados por el mal que puede dañar a otras edades infantiles e incluso a la población adulta.
De persona a persona, mediante las secreciones nasofaríngeas o por la ruta fecal-oral, se transmite el polivirus, contraíble también por consumo de alimentos o agua contaminados y mediante contacto con las heces de un individuo infectado.
Entre los cuatro y 35 días dura el período de incubación del germen, en ocasiones asintomático o identificado por señales de menor importancia: fiebre, fatiga, dolores de cabeza, vómitos, estreñimiento (raramente diarrea) rigidez en la nuca y dolor en las extremidades.
Cuba fue el primer país de América Latina en liberarse de la polio; área geográfica que no lo logró hasta 1994, un año antes que China, como parte de un proceso liderado por la Organización Mundial de la Salud para sanear el Globo en el presente siglo.
Hoy Afganistán, India, Nigeria y Pakistán, son los reductos endémicos de la polio, en tanto otros diez países han reportado casos de la enfermedad como consecuencia de mala ejecución de los programas mundiales, entorpecidos también por las guerras promovidas por Estados Unidos y la OTAN.
La Mayor de las Antillas ofrece al mundo una probada experiencia en diseño y ejecución de programas de inmunización masiva: suman ya 49 las campañas nacionales, con más de 78 millones de dosis aplicadas que mantienen protegida a la población menor de tres años, de nueve años y los adultos hasta 62 años.
El país esta vez inmunizará más de medio millón de niños. En la primera etapa de la campaña (5 al 11 de marzo) a 357 mil 500 infantes desde 30 días de nacido hasta 2 años, 11 meses y 29 días, quienes tomarán otra dosis en la segunda etapa (23 al 29 de abril) junto a los niños de nueve años de edad, a los que se les reactivará la vacuna.
En el caso particular de la provincia de Guantánamo, donde el imperialismo norteamericano mantiene una base naval en contra de la voluntad del pueblo cubano, al término de la campaña 27 mil 845 infantes quedarán inmunizado por las gotas antipolio.
Los cubanos, tras la victoria contra la poliomielitis en 1962, continuaron sus programas inmunizantes contra enfermedades prevenibles y hoy la Isla está libre también de difteria, sarampión, rubeola y tosferina, tétanos neonatal, síndrome de rubéola congénita y meningoencefalitis postparotiditis, y dejaron de ser problemas de salud el tétanos, el Haemophilus influenzae tipo b y la parotiditis.
Los éxitos en la medicina preventiva incluyen la reducción de la morbilidad y mortalidad por entidades como la enfermedad meningococica, la fiebre tifoideda y la hepatitis B
Como a todos los niños de la Isla, los antídotos protegen a Beatriz, la pequeña nieta de Paquito, quien pregunta hoy por qué cojea el abuelo, inquietud que su mamá, Licenciada en Farmacia, satisface con sencillo lenguaje y conocimiento de causa, al explicarle la cruel enfermedad y el valor de las vacunas, antídoto que para los cubanos es sinónimo de Revolución.






