
En materia de salud, en ese paraje del suroeste haitiano solo había una edificación con el rótulo de Hospital St Pierre, pero mucho distaba de prestar realmente servicios hospitalarios, reconoció su director Francois Thierry, quien aún lamenta que muchas personas murieran por carecer de los medios para atenderlas.
"Nuestra gente estaba esperando una atención como ésta hace mucho tiempo, para nosotros era muy difícil, hubo muchos pacientes que murieron en el mar intentando llegar a otros puntos para ser atendidos", narró el doctor a los médicos, quienes desembarcaron la víspera en un descampado, a poco más de un kilómetro del hospital.
El nuevo equipamiento del centro fue colocado por el personal de electromedicina desde el día antes en los locales correspondientes, de manera que el grupo de galenos llegó, ocupó sus puestos, y de inmediato dio respuesta a algunas urgencias.
En las inmediaciones del centro de salud deambulaba el pequeño Ronald Pierre, con sus antebrazos en carne viva a causa de severas quemaduras. Evidentemente, hacía varios días que la piel en esa zona de su cuerpo había dejado de existir, mientras en su lugar lo que abundaba era tejido calcinado e infectado.
Los médicos rápidamente localizaron a la madre de Ronald, la persuadieron sobre la necesidad de actuar con urgencia para evitar males mayores y en unos minutos el niño se convirtió en el primer paciente en ser recibido en el quirófano de Corail, ciudad ubicada a unos 200 kilómetros de Puerto Principe, pero llegar a ella por carretera toma unas 12 horas.
El pequeño fue atendido por el cirujano y el pediatra del equipo, entre otros profesionales, quienes vistieron la bata verde del salón, sin haber ubicado aún su equipaje en la casa donde residirían.
Los antebrazos de Ronald ya no parecen salidos de un incendio, les fueron retirados los tejidos afectados, están desinfectados, revestidos con gasa y sometidos a un tratamiento en los próximos días.
Solange Facilé también se llevó sorpresas en el centro asistencial. Tiene seis meses de embarazo, y esta vez la visita al hospitalito se extendió más allá de la tradicional consulta.
En instantes se vio acostada en una camilla, y frente a un equipo en cuya pantalla ella podía ver los movimientos del feto. Mientras el especialista recorría su abdomen con el receptor portátil y le explicaba el significado de las imágenes, sus ojos se humedecían, pero de felicidad.
"Es hembra", exclamó con seguridad el experto, y una sonrisa brotó de los labios de Solange. La joven, quizás sabía que en el mundo existían aparatos capaces de husmear en el interior del cuerpo humano, pero jamás había visto una ecografía, procedimiento que utiliza las ondas ultrasónicas para producir imágenes de estructuras internas del cuerpo humano o del producto en desarrollo dentro de la madre.
Suponer que Corail dispondría de un equipo de ultrasonido, era hasta ahora un sueño, comentó a Prensa Latina el alcalde de la comuna, Robert Francois, quien aseguró que luego del terremoto la paupérrima situación de la localidad se agravó, con la llegada de mucha gente que perdió sus viviendas en Puerto Príncipe.
La población subsiste en una economía rudimentaria, que tiene como base la pesca, la agricultura familiar y la venta de carbón. Al muelle de este paraje, en burro, o sobre la cabeza, como es tradicional aquí, los ciudadanos cargan el saco de carbón que lograron producir para que sea embarcado rumbo a la capital.
Cada saco se vende a unos 100 "gourdes", equivalente a menos de tres dólares.
"En Corail no hubo grandes derrumbes por el terremoto, pero sí tenemos otro derrumbe, la pobreza", expresó el alcalde, quien manifestó que la impotencia que ha sentido al no poder dar respuesta a las necesidades de su pueblo se ve ahora atenuada por el arribo de los médicos cubanos.
El hospital comunitario de referencia de Corail es parte de la estrategia que desarrolla en Haití la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), dirigida a rehacer el sistema de salud pública en la empobrecida nación.
En casos como éste, el ALBA aprovecha centros de salud que están en poder de las autoridades locales, pero que carecen de equipamiento y personal para prestar la atención que necesitan los pobladores.
Antes del hospital de Corail, bajo este prisma, se echó a andar una institución similar en Port Salut, en un sector mucho más al sur de Haití, nos explicó el doctor Carlos Alberto García, coordinador de la Brigada Médica Cubana, quien precisó que el plan inicial es llegar a dotar al país de 30 hospitales.
"Aquí se va a atender básicamente la población de Corail, pero también se va a atender la población de Pestel, que está a unos 12 kilómetros, y toda la población de la isla de Cayemite, donde sólo tenemos una doctora y un enfermero, de manera que unas 100 mil personas se podrían beneficiar de este centro", comentó
La estrategia incluye que en cada uno de los 10 departamentos del país funcione un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), instalaciones dotadas con equipos de alta tecnología, capaces de brindar una variada gama de servicios de salud, incluida la hospitalización. Ya están en funcionamiento siete.
Para dar respuesta a la emergencia desatada tras el terremoto, la misión de salud cubana activó también cinco hospitales de campaña en varios puntos de la nación. Estadísticas de la brigada médica indican que en Haití laboran unos mil 500 cooperantes enviados por la isla, de ellos más de 600 galenos de varias naciones egresados en Cuba de la Escuela Latioamericana de Medicina (ELAM), incluidos hatianos.













