
“Aparecieron la gente del centro, conversaron conmigo y empezamos hacer barreras para la
conservación de suelo, producir humus de lombriz, aprovechar los desechos para elaborar materia orgánica mediante el composteo y curar la tierra”, afirma el locuaz agricultor.
De ese modo, Enrique se incorporó a la ejecución del proyecto nacional de investigación denominado “Sistemas de producción sostenibles de viandas, granos, hortalizas y frutales en las montañas de los municipios de El Salvador, Guantánamo y Baracoa”. La pesquisa comenzó en 2005 y debe concluir en 2010, con un propósito definido.
“Desarrollar tecnologías que permitan obtener producciones de forma sostenible en los ecosistemas montañosos, que son frágiles, por lo que ese incremento de las cosechas debe realizarse sobre el principio del cuidado y la conservación del medio ambiente”, apunta el M.Sc. Loexis Rodríguez Montoya, investigador principal del proyecto.
La investigación comprende la caracterización de los sistemas productivos desarrollados, lo cual permite regionalizar la producción en mapas y en Sistema de Información Geográfica, una base computarizada con datos sobre la ubicación y características de diversos sitios para hacer consultas, editar datos y mapas, así como adoptar decisiones en diversos campos.
Con la asistencia de los expertos del proyecto, la finca de Enrique recuperó la capacidad productiva.
El campesino recibió diversas variedades de tomate y otras hortalizas; frijoles, girasol, sorgo, ñame, malanga, boniato, yuca y plátano. Además, tiene sembrados café, árboles maderables y una amplia gama de especies de frutales, así como caña y kingrass para alimentar a los animales.
Con la ayuda de Enrique, los investigadores del Centro de Desarrollo de la Montaña rindieron el mito popular de que en las serranías no se pueden obtener buenas cosechas de hortalizas, como el tomate.
El campesino señala que hay variedades que se “queman” en ciertas épocas del año. “En época de tomate, que comienza en noviembre, utilizamos variedades adecuadas para esas temperaturas, mientras que en la primavera y el verano, aprovechamos otras más resistentes”, explica para ilustrar como él obtiene varias cosechas durante el año en las parcelas que tiene destinadas al cultivo.
“Hemos visto que, contrario a lo que se afirmó durante décadas, en las serranías las potencialidades son incluso mejores que en la zona de valle de Guantánamo, porque en las montañas las temperaturas son como promedio, inferiores hasta dos grados Celsio, lo que permite, por ejemplo, extender el ciclo de cultivo de las hortalizas”, asegura el investigador Loexis Rodríguez Montoya.
Para elevar los rendimientos en las serranías, el proyecto definió que es importante no solo cumplir con las normas técnicas establecidas para cada cultivo, sino también utilizar los recursos propios de las zonas para garantizar la sostenibilidad de las producciones a través de la obtención de fertilizantes orgánicos y tomar las medidas correspondientes para la protección de los suelos.
Medular en la investigación es el rescate de cultivos tradicionales de las montañas. “Nosotros aprovechamos las posibilidades que ofrece la tecnología del cultivo de tejidos para rescatar genotipos valiosos de zonas montañosas, que tradicionalmente fueron muy importantes para las economías locales”, apunta Loexis.
Entre los genotipos regenerados con simientes de alta calidad figuran el ñame filipino, varios clones de malanga y de plátano fruta, cuyas cosechas se redujeron por mal manejo de los productores, la degeneración genética, por las plagas y las enfermedades.
Con el proyecto de investigación de sistemas de producción sostenibles de viandas, granos, hortalizas y frutales para tres municipios del macizo Nipe - Sagua – Baracoa, el Centro de Desarrollo de la Montaña pondrá a disposición de ministerios, empresas y otras entidades decisoras una herramienta importante para lograr adelantos significativos en el desarrollo agrícola de los cultivos proyectados en los ecosistemas serranos del país.













