Guantánamo.- Cuando el 24 de febrero de 1895, se produce el alzamiento de numerosos revolucionarios guantanameros en la finca La Confianza, entre ellos se encontraba la ex esclava Caridad Jaca, quien prestó valiosos servicios al Ejército Libertador, ya como una combatiente más, como enfermera, en la arriesgada actividad de espionaje y otras tareas que le ganaron el respeto de sus compatriotas.
Caridad nace en Nueva Filipinas, en esta provincia, en 1854 (se desconoce mes y día), y durante muchos años estuvo incorporada a labores agrícolas en calidad de esclava. En ese entonces vivía sin esperanzas en el futuro, pero cuando pasa para la propiedad del patriota Luis González Pineda, en San Antonio del Sur, sus ideas progresistas influyen en ella, y le van despertando ocultos pero innatos ideales independentistas.
Posteriormente se casa con Luciano Peguero y fueron a vivir a la finca La Confianza, territorio cercano a la ciudad de Guantánamo que, a partir de 1890, es sitio obligado de visita para los cubanos patriotas que conspiraban para acabar con el vergonzoso dominio colonial a que los tenía sometido el Gobierno español.
El jefe conspirativo de la región, Pedro Agustín Pérez, depositó toda su confianza en Caridad, quien trasladaba mensajes enviados al personal patriótico, así como propaganda y armas, para lo cual, a veces, se veía obligada a viajar hasta la ciudad de Guantánamo y otros poblados de la región, con grave riesgo para su vida.
Iniciada la guerra de 1895 convocada por el Héroe Nacional José Martí, a esta ex esclava se le veía lo mismo en el frente de combate, que atendiendo heridos, en la cocina, en el Estado Mayor de la zona o consolando a familiares de patriotas caídos en el enfrentamiento con las tropas españolas.
Luego de la intervención del Gobierno de Estados Unidos en la guerra que sostenía Cuba contra España, y convertida la Isla en una colonia yanqui, Caridad y Luciano establecen un humilde hogar en la calle Cuartel 1037, entre 2 y 3 sur, en la ciudad de Guantánamo, sin dejar de mantener los vínculos con los patriotas y a la espera de tiempos mejores.
Cuando la lucha del pueblo cubano contra el tirano Gerardo Machado, Caridad tiene más de 70 años, pero eso no impide que su humilde vivienda se convirtiera en refugio seguro para los revolucionarios perseguidos por los esbirros del régimen. Nuevamente fue un ejemplo de patriotismo y solidaridad.
La destacada luchadora fallece el 22 de marzo de 1949, y sus últimos años los pasa trabajando como conserje en una escuela pública. Así era de grande el espíritu desinteresado de Caridad, que nunca pidió nada por sus valiosos servicios en la Guerra Necesaria, porque para ella constituían, simplemente, un sagrado deber con la Patria.













