Guantánamo.- Aquel 24 de febrero de 1895 el clarín sonó más enérgico. En 35 localidades de la isla de Cuba se produjeron, simultáneamente, alzamientos por órdenes de José Martí y Juan Gualberto Gómez. En Guantánamo, los aires insurrectos batieron más fuertes en Hatibonico, Bayate y la Finca La Confianza donde Pedro Agustín Pérez, arengó a los revolucionarios.
Había llegado el momento de ser libres e independientes y lanzarse a la guerra, pues la desavenencia con el colonialismo español era inaguantable lo cual se demostró con disparos de revólveres, machetes y sables de los patriotas en alto y gritos de ¡Viva Cuba Libre!, ¡Independencia o Muerte! Volver a la manigua redentora como continuidad del proceso que inició en La Demajagua el 10 de Octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes, era la única salida del oprobioso régimen despótico.
El pueblo vivía una paupérrima situación social y económica, que Martí percibió desde el exilio en Estados Unidos donde insistía en el fortalecimiento de una unidad revolucionaria que permitiera proseguir la lucha.
Un paso perentorio en la organización de las fuerzas fue la creación por él del Partido Revolucionario Cubano el 10 de Abril de 1892, valiosa arma para preparar la guerra necesaria. Cuatro días después funda el Período Patria, su Órgano Oficial.
A pesar del fracaso del Plan de La Fernandina, expedición que pretendía aunar a altos Jefes de la revolución en el exilio y desembarcar en la Isla con provisiones y armamento, a fines de 1894, se ordenó el alzamiento en la segunda quincena de Febrero.
En el Occidente el levantamiento abortó temprano, pero en el Oriente Guillermón Moncada, Bartolomé Masó, Periquito Pérez y otros patriotas acogieron la revolución con beneplácito.
Es injusto nombrar al acontecimiento Grito de Baire, aunque fue allí donde las huestes españolas reforzaron su andamiaje guerrerista, porque los alzamientos de La Lombriz , El Caney, San Luís, El Cobre, Loma del Gato, Bayamo, Holguín, Barrancas, Jiguaní, Hatibonico, Bayate y La Confianza también se reconocen históricamente como sobresalientes.
Es así que los guantanameros sienten la honra de haber contribuido en la gesta que si bien no logró dar cumplimiento a todos los detalles ni alcanzar la vastedad señalada por Martí para el inicio de la contienda liberadora, demostró la ardiente pujanza de los patriotas por la libertad e independencia del país.
Hoy, al cabo de 114 años se siente el sonar del clarín tan alto como aquellos días y las actuales generaciones de guantanameros continúa decidida a cabalgar a la manigua redentora si fuera necesario para defender la cincuentenaria Revolución Cubana que le ha dado la dignidad a su pueblo.













