El reguetón, ritmo con que se nombran estas canciones es producto de la fusión del reggae y el rap en Jamaica-Panamá-Puerto Rico y por la cercanía de estos pueblos a nuestro país, “ha fijado” de manera tal, hasta convertirse, a pesar de ser tan vituperado, en el baile de preferencia por los jóvenes y hasta de los niños de primaria que tararean y bailan esta música por que el ritmo así lo permite. Nada, se trata de un ritmo ya generalizado hasta en los más pequeños de casa.
Su cadencia gusta, la música contagia, tiene pegada, es atrevida para bailar, sensual, erótica, sin embargo, sus letras son totalmente huecas, y no trasmiten contenido alguno porque nada aportan, sin embargo, encanta, está de moda y se baila en Cuba en este momento, algo parecido a lo que sucedía en la década del 60 con Los Beatles.
Me pregunto ¿por qué un género portador de letras tan vacías de contenido, que muchas de ellas reflejan un mundo marginal y es tan afrentado, gusta tanto?, ¿qué les interesa más a los jóvenes, el contenido o la forma?, ¿por qué ha ganado tanto espacio en la juventud?.
Desde varios puntos de vista, son disímiles las respuestas. Si lo importante para los jóvenes es el ritmo para bailarlo, exijamos entonces que la música hecha por los grupos cultores del género porte letras instructivas, como la de los grupos guantanameros: Los Angeles de la Creación, Team Cuba Represent y Madera Limpia, por citar algunos ejemplos.
Tras estas reflexiones, opino que deba a haber una redefinición de la política cultural para que la juventud disfrute de la buena música. La plaza poli funcional Pedro Agustín Pérez, la casa de la Trova, la Casa de Promociones Musicales La Guantanamera,…, sitios donde se reúnen con frecuencia los jóvenes y no tan jóvenes para bailar música cubana portadoras de buen ritmo y letra como: “ Tengo un catalejo con él la luna se ve, martes se ve, hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie, no se me ve. Tengo un catalejo cuando lo pongo al revés, no sé entender, y lo pongo otra vez en su lugar por que así es como único sé mirar”.













