Guantánamo.- En uno de sus más conocidos poemas, Eliseo Diego afirma que el equilibrista todo lo hace por una gloria tan efímera que la misma indiferencia del aire es por contraste más estable. y (…) no gana para vivir de los sustos y quebrantos.
Ignoramos si el autor de La Calzada de Jesús del Monte gustaba de nuestro pasatiempo nacional, pero creo que el equipo de Guantánamo andaría tambaleante sobre la cuerda floja de la cuadragésima serie, si atendiera a los vaivenes del criterio de la afición, en primer término la local, sin desdorar lo que de acertado puedan encerrar alguno juicios influidos por la emoción y el cariño.
Distan de ser justas y solidarias las opiniones que a diario se vierten en la peña beisbolera, en el parque, en el hogar, en la calle, en torno al desempeño del equipo que tan dignamente nos representa en la serie nacional.
Bastó una racha adversa, en la que apenas estuvo en peligro la clasificación, para que los elogiadores (que en el apogeo de la gloria nunca fueron tan verbosos), se convirtieran en críticos a ultranza de la tropa que con estable acierto y resultados cada vez más alentadores ha conducido Agustín Lescaille, durante las últimas temporadas.
Lo que menos puede pedirse a un colectivo de pelota o de otra esfera es coherencia, y al equipo Guantánamo le ha sobrado, tanto en la prosperidad (como puede calificarse su actuar hasta mitad de temporada), como en los días aciagos a los que no escapa nadie, ni en el deporte ni en la vida.
Cuando ganaron varios juegos consecutivos y mantuvieron a raya a perseguidores de alto rango, fue porque se comportaron bien la ofensiva, la defensiva y el pitcheo, y si eslabonaron una cadena de reveses (muy inferior a la de victorias conseguidas), se debió a que esos tres elementos también flaquearon. Porque son humanos.
Algunos olvidan que Agustín Lescaille no se apellida Merlin, sino Lescaille, y que nació en el siglo XX, y no en el VI, como el mago del cuento.
Sin embargo lo que ha logrado (52 victorias con 38 reveses), e inculcar al equipo una disciplina ejemplar, parece un acto de magia, ¿acaso no lo es poner en el estante de la serie con la misma harina del campeonato anterior (léase la misma nómina de peloteros) un producto de calidad muy superior?
Merecen él y sus discípulos el público de este extremo oriental los estimule, porque durante más de un tercio de temporada pusieron en el cuerno de la luna la autoestima de quienes habitamos desde Cabañas hasta punta de Maisí.
Algunos apuntan que la novena de Guantánamo llegó desmoronada a las postrimerías de la clasificatoria y que debe afrontar dificultares en el play off, (que iniciará esta semana frente a Ciego de Ávila), a pesar de ser el tercer equipo más ganador, superado solo en este aspecto por Sancti Spíritus y Villa Clara.
Nadie que se desmorona se acerca a la cumbre, y el equipo de Guantánamo se encuentra sino en la cima del Pico Real del Turquino, al menos en la del Cuba o en la del Suecia, que también son prominentes, y constituyen las elevaciones más notorias del archipiélago de esta ínsula caribeña.











