Guantánamo.- El idioma está fuertemente atado a la cultura de un pueblo. El hecho de que se prescinda de hablar la lengua que identifica a un territorio, deviene un empobrecimiento cultural que afecta a toda la sociedad: reducen las posibilidades de comunicación y el menosprecio del diálogo entre las diferentes culturas.
El Día Internacional de la Lengua Materna se celebra cada 21 de febrero desde el año 2000, con el objetivo de reconocer la diversidad cultural y lingüística y la educación plurilingüe. Este año, la celebración se enmarca en el Año Internacional de Acercamiento de las Culturas (2010).
Las lenguas constituyen la herramienta de mayor alcance para la protección y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural palpable e impalpable. Por tanto, toda iniciativa para promover la expansión de las lenguas maternas servirá para incentivar la diversidad lingüística y la educación multilingüe y crear mayor conciencia sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del mundo.
El idioma que se alimenta de las palabras, constituye uno de sus tesoros más queridos y la transformación del cual ha sido objeto a través de los siglos, le otorga ese rango distintivo a pesar de que en ocasiones, se le agrede y maltrata de la peor manera. Ejemplos sobran y no bastaría el simple espacio de un comentario para exponerlos.
Cuba se encuentra enfrascada en la colosal contienda por lograr la elevación cultural de sus habitantes y convertir a nuestro país, en uno de los más cultos del mundo, por lo que considero una nota discordante que los individuos irrumpan nuestros oídos con expresiones carentes de respeto y distantes de las normas del buen comportamiento social.
El respeto por los valores que identifican al ser humano más instruido, es premisa para nuestro país, y ahí se alza como una de las muestras más evidentes, la labor de las bibliotecas de las escuelas como fuentes de conocimientos, por tanto, el país precisa que todos se empeñen por sembrar correctos hábitos en nuestra manera de expresarnos.
La tarea es de todos en conjunto. Tenemos tal reto junto a la Escuela y la Familia, que están más cercanos en la formación de los que en un futuro, guiarán los destinos del país. Pero nadie queda exento de esta responsabilidad, pues resulta un imperativo defender nuestra lengua materna y contribuir al cuidado de que cada palabra se pronuncie perfecta y necesaria.




