En cambio en Cuba, a punto de iniciar la nominación de los candidatos a delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular, a partir del 24 de Febrero, el pueblo aprecia transparencia, sinceridad, no hay campañas electoreras, ni mucho menos exaltación de uno u otro candidato, pues se supone que el pueblo sea capaz de elegir libre y democráticamente, por el voto directo y secreto, a su mejor representante.
En espera del ejercicio de su voto el 25 de Abril próximo en la primera vuelta, o el 2 de Mayo en caso de que sea necesaria una segunda, después de la nominación de su candidato, el sexagenario Reynaldo Labañino contestó a un vecino: ¿Qué quien será mi elegida?- ¡La persona de mejores virtudes, méritos y capacidad!
Él es uno de los registrados en los libros de electores chequeados en la Circuscripción 192 del Reparto Río Guaso, perteneciente al Consejo Popular de San Justo en la capital de la provincia Guantánamo, la más oriental de Cuba.
Él no pudo dar mejor respuesta pues posee la vivencia de los años antes del triunfo de la revolución cuando siendo muy jovencito votó por un Concejal de su natal San Antonio del Sur aclamado por la mayoría de las personas a quienes Labañino consultó antes de ejercer el sufragio.
Me cuenta el bardo que el hombre, refiriéndose al aludido Concejal, “No apareció ni en los Centros Espirituales”. Así solía suceder en Guantánamo y en toda Cuba. Hoy las elecciones, cuyo proceso avanza, son diferentes.
Los delegados de circunscripción son los más cercanos a su gente, los que tramitan sus demandas y problemas, los que deciden junto a la comunidad lo que debe hacerse, por el depósito de la confianza de quienes lo eligieron y lo ayudan en su quehacer.
Es cierto que las actuales circunstancias de crisis global y el impacto del bloqueo imperialista del Gobierno de los Estados Unidos impuesto al pueblo cubano, no ayudan a solucionar una buena parte de los planteamientos de los electores; la mayoría deben resolverse con iniciativas y recursos propios.
Otros quedan pendientes y otros, sencillamente se dan por insolubles.
Pero en cada momento el delegado o la delegada, sin rodeos, con la moral alta, explican, convencen y a veces, hasta su voz, y la conducta intachable e incondicional que emprenden, obligan al entendimiento.
La gente reconoce que en ellos prima la voluntad de servir sin demagogia ni intereses mezquinos. El 24 de Febrero inician las asambleas de nominación de candidatos a delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular en las circunscripciones de todo el país entre ellos la o el que representará a Labañino. Poco después y para entonces el veterano vecino sabrá quien será el o su elegida.













