Es más digno agradecer la entrada de esos ómnibus al territorio, el más distante de la Habana, al extremo oriente del país, en medio de la crisis global de consecuencias incalculables que vive la humanidad.
En la década de los 80, cuando existían la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica, CAME, en la ciudad de Guantánamo circulaban 11 rutas para el servicio urbano, hoy solo lo hacen 4, y desde hace 25 años no se recibían guaguas nuevas aquí.
La actual demanda supera con creces la oferta, por lo que junto a estos equipos continuarán funcionando otros con una extrema sobreexplotación, sobre todo en horarios pico, para reforzar la concurrida zona del noroeste de la ciudad, el Sur y elevar la cifra de viajes a casi el doble de los anteriores con la posibilidad de trasladar unas 13 mil personas diariamente.
Cada viaje de los equipos más viejos lleva el sello del esfuerzo consagrado de cientos de hombres y mujeres que con sus iniciativas e inventivas hacen mover sus añejos motores y otros necesarios aditamentos.
Quienes transiten a la zona recreativa del Este guantanamero también tendrán sus beneficios, pues se fortalecerá el servicio nocturno de ómnibus para posibilitar el regreso de los clientes que disfrute los confortables Cabarets y Restaurantes existentes en esa área de las afueras de la ciudad.
Pero no solo bastan los esfuerzos del estado por garantizar tan útil servicio a la población guantanamera si no se exige una adecuada organización y explotación de los medios disponibles, y el cuidado de los mismos por parte de quienes deben servirse de ellos, por lo cual se adoptan las medidas pertinentes.











